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PEPE BOTELLAS Dkesignac por Napoleón elsu hermano José Bonapa- te para ocupar trono de España, y proclamado y reconocido en Baj- ona, hizo su entrada en nuestra patria en medio de la mayor frialdad, que ocultaba el verdadero disgusto del pueblo. Fué su reinado, como era de esperar, completamente ficticio, puesto que no descansaba en la voluntad popular ni en el amor de sus subditos, sino todo lo contrario. Los historiadores españoles, á quienes nadie tachará de antipatriotas, aseguran que José Bonaparte era hombre no escaso de talento, versado en los negocios pxiblicos, de carácter afable, de trato cortés, animado de buena vo- JS- Tí B mU: rnCi EL STA Í. A ín; KÍÍTK, C ada cual tiencsu suerte: la tuya es. de Dorraclio nasta la muerte. wl m 1 -f- s. MU ril pimor Matichego. agradecido a ios singulares beneficios que ha recibido su provincia del Sr. José y sus satélites quiere perpetuar, su luemoria pintando su retrato á la p u c i l a d e u a a t a h e r n a Él memorable y nunca visto ni imagina -Jo viaje marítimo. No es caballo, ni yegua, ni pollino en el qne va montado, que es pepino. luntad. Se sabe taiabién que en distintas ocasiones pidió á su hermano que le relevara del sacrificio á que le sometía, comprendiendo claramente lo falso de su situación en España. Pero el pueblo, que aborrecía á Napoleón y que estaba justamente indignado con la conducta de los franceses, sólo veía en José Bonaparte al usurpador y al intruso, y como tal le trató, acumulando en su personatodoslosvicios y todas las malas cualidades. Era agraciado de rostro, y él pueblo le pintaba feo y tuerto; no era censurable en sus costumbres, y el pueblo pregonaba su desmedida afición á la bebida. De aquí salió el luote de Pepe Botellas, único nombre con que se le conocía, y que inspiró los epigramas y las caricaturas que circulaban por entonces. Reprodacimos al. gunas de éstas, de las más curiosas, para dar idea del sentimiento popular durante el efímero reinado del intruso que encontró en la sátira su más sangrienta forma de expresión.