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por el pueblo la voz de su parentesco, y basta pensó en fundar un periódico para defender su causa y los intereses de la región. Ya tenía pensado el título del diario, que había de llamarse: ¡EL P R I M E R GRITO! ÓRGANO DE MÓSTOLES los héroes de Madrid y de Gerona (imitando la manera de D. Nicasio Gallego) un soneto maltratando á Bonaparte; otro soneto maltratando á la gramática y á Godoy, y unos cantares dedicados á Agustina de Aragón y tuteándola de paso. En todas estas poesías tenía una gran confianza Teodolindo; pero más que en ninguna en el soneto á Napoleón, que comenzaba así: Hiena voraz del campo de batalla; negro buitre de instinto sanguinario; águila roja; cuervo funerario... etc. etc Pero los gastos necesarios para la publicación y la probable escasez de lectores, hicieron desistir al improvisado pariente de su temeraria empresa. Ya en Madrid D. Hermógenes, quiso hacer valer sus derechos, pero una investigación oficial echó por tierra todas sus ilusiones, y hoy el pobre hombre se contentará con ver pasar la procesión como un ciudad a n o cualquiera. ¡Pobre D. Hermógenes! No es menos desdichado D. Facundo, el coleccionador. L, a manía de este sujeto consiste en recoger cuantos cachivaches encuentra pertenecientes á aquella época. Su casa es un museo de curiosidades. Tras continuas excursiones por pueblos, ciudades, prenderías y puestos del Rastro, ha reunido D. Facundo una colección de armas, sombreros, uniformes y objetos raros que mete miedo. El pobre señor se ha gastado mucha plata, pues los chamarileros, conocedores de su locura, le están explotando de lo lindo. ¿Ve usted este sable torcido... -me decía hace días. -Pues perteneció al bravo Daoiz. Me lo ha vendido en secreto un coleccionista extranjero, por siete mil pesetas. A mí me pareció el sablazo mucho mejor que el sable, seguramente apócrifo, pero no quise desengañar al dueño del museo. -Esta petaca- -siguió diciendo- -se le cayó á Napoleón en Chamartín. I, a recogió un antepasado del hortelano que me la ha vendido. -Pero ¿fumaba Napoleón? -No lo sé; lo que sé es que aquí está la petaca. Además le voy á usted á ensenar unas cápsulas pertenecientes á Pepe Botellas. Mas, á pesar de tanta belleza, el soneto no fué premiado. I, a imagen del águila roja no gustó al Jurado, que sin duda prefería el águila dorada, cual si de cerveza se tratase. Tampoco el poema Al 2 de Mayo btuvo el anhelado galardón. Y es que Ferreira, aun siendo de I, a Coruña, era mucho menos gallego que D. Nicasio. ¡Pobre Teodolindo... Otras interesantes figuras del Centenario podía presentaros; pero apenas si me queda espacio para daros á conocer á las niñas de Antúnez y á su complaciente mamá. Estas tres mujeres son las verdaderas heroínas d e los festejos. Hace dos meses que preparan para esta fecha sus vestidos primaverales. Con ellos irán á pasearse bajo el toldo y á coger sitio en primera fila para ver el cívico desfile. ¡Y haferá que ver á la madre defendiendo ios sitios adquiridos! ¡Ni Palafox en Zaragoza! Todos los años las de Antúnez han acudido á lucir sus hechuras frente al monumento conmemorativo del 2 de Mayo; este año acudirán con mayor razón. Para ellas lo esencial es divertirse, y al mismo tiempo ver si se casan. Eos héroes de la Independencia son para ellas los señoritos solteros. Por hacerles perder esa independencia luchan denodadamente durante todo el día. Por la mañana, en el Retiro; al mediodía, en el Prado, y por la tarde, en el barrio de Maravi. las disparan sus baterías contra el enemigo. Para ellas no hay Daoices ni Velardes. El único héroe que las preocupa es el teniente Ruiz, pero no el sublevado de 1808, sino Arturito Ruiz, el teniente de Húsares que está en relaciones con la pequeña y á punto da rendir la plaza... De todas las figuras del Centenario, las siluetas de f -cápsulas de botellas también tengo yo. -No haga usted chistecitos. Pisto es muy serio. Las cápsulas que yo poseo son del revólver de nuest r o rey, y de éso sí que no tengo duda alguna. ¡Pobre D. Facundo! El no tiene duda, pero á mí me parecen sus armas tan auténticas como el parentesco de D. Hermógenes. Más infeliz que ambos es Teodolindo Ferreira, poeta coruñés y cantor actual de nuestra gran epopeya. ¡líO que ha escrito Ferreira! Dos paeraas enteros á las ae Antúnez son las de trazo más firme. El vanidoso descendiente de héroes, el coleccionista de objetos guerreros y el po. ta oportunista son unos desdichados. Las de Antúnez son felices. Ellas alegrarán los públicos agasajos y darán alegría á los patrióticos homenajes. Pasados cien años, sus nietas volverán á pasear bajo el toldo celebrando el segundo Centenario de nuestra Independencia. Las de Antúnez jamás faltarán. Y... basta de figuras y figulinas... L U I S DH T A P I A DIBUJOS DE SANCHA