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celebramos el centenario de nuestra Indepeudencia... Dolores. -Eso es lo de menos. Gabriel- -d ro, por algo hay que pasar. Aquí, en esta mesa, al aire libre, aire español como si dijéramos. Déme usted el 77 tem e. A ver. (Leyendo) Déjeuner. Dolores. -TYa. Gabriel. -Está en francés. Dolores. -No importa. Ya sabes que lo aprendí en el Sagrado Corazón... Gabriel- -Y que lo hablas muy bien. Dolores. -Todas las madres eran francesas, Además, no nos permitían hablar en español. (Leyendo. Consommé Gabriel. -Mira tú que conmemorar el centenario de nuestra Independencia tomando caldo en francés Dolores. -Des oeufs au... Gabriel. -Y huevos en francés. Dolores. -Soles... Gabriel- -Y lenguados en lengua francesa. Dolores. ¡Volvemos á las andadas, Gabriel! Gabriel- -No, Dolores, no; si me siento cada vez más patriota. Dolores. (Al camarero. Está bien. Sirva usted. Gabriel. ¿Sabes que tienes un sombrero muy bonito? Dolores. -x ox te enteras! Si es el que me trajo Mad. Eugenie de París. Un modelo de la Maison Virot. No está mal; pero ya van pasando de moda los de cloche... Gabriel- -Pues á mí me parece precioso. Bueno, un poco extraño, como todos los sombreros que lleváis ahora, y que lleváis siempre, pero precioso. Dolores. -Cuando son como el mío, de París, tienen un no sé qué... I,o s terribles son esos imitados que hacen las sombrereras madrileñas ó los de confección casera... ¡Horror! Gabriel- -Sí, nuestra Independencia acaso haya perjudicado á los sombreros de señora. Pero ya está aquí el consommé Almorcemos en memoria de aquellos valientes chisperos que perecieron luchando denodadamente contra las hordas de Pepe Botellas. El camarero. -Ea carta de los vinos, monsieur. Gabriel- -Un Burdeos ligero. ¡Ahí, y agua de Vichy. Hópital. Ea, ya estamos en pleno festejo español. ¿Arrebatarnos nuestra Independencia? ¡Gabachos! Dolores. -Fíjate quién está allí. ír (2 ¿Quién? Dolores. -Aurorita Zalduendo, ¿no sabes? Se educó conmigo en el Sagrado Corazón, y ciíando salió del colegióse le había olvidado el castellano. No sé lo que fué ¿e ella hasta que la otra noche la vi en un palco del Español. ¿Qué noche? ¡Ah, sí, en el estreno de Paratlre! ¡Tenía un traje... Una verdadera preciosidad. Indudablemente de Doucet. Y un peinado muy atrevido, pero muy artístico, con pastiches de Noirat. En Madrid ni los postizos saben hacer. Te digo que llamaba la atención. Gab 7 iel. Sí que la apelaría, digo, que la llamaría. Dolores. -Estaba con ella ese mismo señor. Creo que es su marido. No sé quién me dijo que es consejero ó alto empleado de un ferrocarril español. Viven casi siempre en París, porque como los ferrocarriles españoles son todos franceses... Gabriel- ¡Cómo! ¿qué dices, nuestros ferrocarriles son franceses? Está delicioso este solé. No, no me refiero al de Castilla, sino al lenguado. Dolores. ¡Qué gusto vivir casi siempre en París! ¿Por qué no te nombrarán á ti de algún Comité francés, quiero decir de algún Comité español, bueno, de un Comité de cosas de España, pero que sean de Francia? Mira, como los automóviles... Gabriel. -O los específicos. Dolores. ¡Quita de ahí! Medicinas, no. Gabriel- -Pues deben ser muy productivas. Los médicos españoles no saben curarnos más que con medicamentos franceses. Dolores. -De todas maneras, el próximo otoño no tenemos más remedio que ir á Francia. Gabriel. ¿i seguir celebrando el centenario de nuestra Independencia? Dolores. -No, es que he hecho un voto á la Virgen de Lourdes. Gabriel- ¡Ah, ya! Dolores. -Para que se te quite tu predisposición á los catarros, y, tenlo por seguro, Gabriel, la Virgen de Lourdes te la quitará. Bebiendo con fe el agua santa no vuelves á acatarrarte. Gabriel. -Iremos á Lourdes, mujer, iremos á Lourdes. ¡Pobrecitos! Dolores. Pohreciios, ¿quiénes? Gabriel- -Los héroes del 2 de Mayo aquellos valientes manólos del barrio de Maravillas que nos libraron á costa de sus vidas del yugo francés. Cómo les admiro, ¡y cuánto les compadezco! Dolores. -Admirarles, sí; compadecerles, porque murieron, claro; ¡pero fué su muerte tan gloriosa... Gahiel. -Escucha, Lolina. Si nos educan en colegios franceses, prohibiéndonos hablar el español; si comemos en francés y bebemos en francés el vino y el agua; si tus sombreros y tus trajes son de París, y los sombreros y los trajes que no proceden de París copian, mejor ó peor, los que allí se estilan; si cruzamos el territorio nacional en ferrocarriles franceses; si en nuestro teatro ó en nuestro corral de la Pacheca se estrenan obras francesas traducidas, ó lo que es peor, obras españolas, originales falsificados del teatro francés; si cuando nos aqueja cualquier mal los médicos de aquí nos curan, ó afirman que nos curan, con específicos franceses; y si para no acatarrarnos los españoles tenemos que solicitar la intercesión de la Virgen de Lourdes, ¿me quieres decir por qué murieron Daoiz y Velarde, los chisperos de Maravillas y tantos otros pobrecitos, cuya heroicidad conmemoramos con este almuerzo ó déjeuner en la Parisiana? Dolores. -Murieron por nuestra Independencia, Gabriel. Gabriel- ¿Pero dónde está nuestra Independencia, Dolores? Allí abajo, ó como diríamos en castellano. Id bas, en una depresión del terreno que desde aquí no puedes ver, cerca de San Antonio de la Florida, hay un cementerio de juguete, euatro tapias, una cruz de Jjiedra en medio y cuatro cipreses en los, ángulos á modo de guardias de, honor de la cruz. En esa humilde tierra sagrada descansan cincuenta y tres héroes de la epopeya madrileña, bárbaramente fusilados en esta misma Moncloa por las tropas de Murat. Se ignora hasta el nombre, de muchos de ellos... Protestaron briosamente contra la dominación extranjera... fueron vencidos, se les fusiló, duermen. Dolores- -Notre Pere, qui étes aux cieux, que ijotre nom soit sanctifie Gabriel. (Qo- é murmujeas? Dolores. -liezo por ellos, Gabriel. Dieron su vida por nosotros; su heroica sangre nos libró del yugo francés... Que voire regne arrive; que votre volante soit faite sur la Ierre comme au ciel... Gabriel. ¡Honor á los héroes de ilustre nombre 5 á los héroes anónimos que creyeron morir por nuestra Independencia! Cuandí termines tus patrióticos rezos volveremos á almorzar. JOSÉ DE R O U R E DIBUIOS- 2 A 1 ÉNDEZ BRL. VOA.