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mCSA RLVUELTA que éste se permitía burlas con su voluminoso apéndice, que no carecían de originalidad. Un día, presentando al maestro Haydn una página de música que acababa de escribir, le dijo: -Tened, querido maestro; apuesto á que no podéis ejecutar este trozo. Aceptó Haydn la apuesta sin titubear, y se puso al piano. Sin dificultad descifró los primeros compases, pero de repente se detuvo. -Esto es imposible- -dijo; -hay una. nota que tocar en medio cuando las dos manos están ocupadas á derecha é izquierda... Mozart se echó á reír del conflicto, y suplicando al maestro que le cediera su puesto en el piano, comenzó á tocar; pero lejos de detenerse, al llegar al pasaje qué Haydn juzgaba imposible, tocó la nota con la punta de la nariz. Haydn se declaró vencido, y proclamó que la paginita tenía narices. R E N G L O N E S CORTOS SAETAS (COSTUMBRE. ANDALUZAS) Quiero cantar ahora que tengo gana, por si acaso me toca llorar mañana. No te aflijas, corazón; resiste á, todo quebranto, que vendrá un tiempo mejor y se enjugará tu llanto. Es una de esas noches tranquilas y serenas. El claro Betis calla, y alumbran las estrellas en un espacio limpio Sevilla la hechicera. No reina esa alegría que de ordinario reina en sus tortuosas, blancas y múltiples callejas. Las gentes de hoy no bullen con ánimo de fiesta, y lucen las mujeres los bucles y las trenzas tras las tupidas redes de sus mantillas negras. No son las que en las tardes de toros se presentan en el alegre circo de la española fiesta. No n las que se lucen los días de la feria en ei fecundo prado bajo la luz intensa del sol, que en un espacio sin nuiles reverbera. Son negras y sin flores, que es noche de tristeza; la noche del Dios Mártir se conmemora en ella... No se oye ni una risa, ni un grito, ni una queja. Dijérase que toda la multitud aquélla de sombras y visiones parece estar compuesta; que el débil viento agita que baja de la sierra: De pronto se interrumpe la marcba. Ya fíe acerca la procísión solemne, que honda emoción de, spierta. Arrastran por el suelo sus túnicas de seda los Nazarenos graves, que en prolongada hilera ANÉCDOTA I N CORDE DJFICIL Mozart, el glorioso maestro, autor del Don Juan y de Las bodas de Figaro, tenía una nariz que podía competir con la del célebre narigudo Cyrano de Bergerac, y lo mismo