Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
¡Hermosa y caritativa señora, tened compasión de este pobrecito ciego! Era un pobre diablo que, teniendo entre Sus piernas á un perro, tendía una bandejita á los transeúntes. Echó la princesa una moneda de plata, y pasó. Esta operación se repitió varios días; pero una mañana la princesa, distraída, olvidó la limosna. ¡Cómo! -dijo el mendigd. ¿La princesa olTÍd a hoy á su pobre ciego? Sorprendida la princesa Matilde, se detuvo y le preguntó: ¿Me conocéis, buen hombre? ¡Ah, sí, señora! Cuando se os ve una vez, no se os olvida nunca. Í ¿Pero cómo podéis saberlo siendo ciego? ¡Oh, señora princesa, el ciego no soy yo, sino el pobrecito perro! QALUDOS REALES Un antiguo embajador que había 1 sido amo de los plenipotenciarios en el famoso Congreso de Viena, cuenta en sus Memorias una anécdota que esclarece el lugar que ocupaban los Rothschild en aquel entonces. Cada soberano que asistía al Congreso era huésped de un miembro eminente de la aristocracia austríaca. Uno de estos príncipes había dado un banquete, al que habían sido invitados todos los monarcas y el barón de Rothschild; pero el banquero no estaba sentado a l a misma mesa que los reyes, sino en un sitio inferior. Esto no impidió que cada soberano se levantara de su asiento para ir a saludar al banquero, con la sola excepción del rey de Prusia, que fué más tarde Guillermo I de Alemania. Alguien se atrevió á preguntarle por qué no le había saludado como los demás, y respondió: ¡Ahí ¿no le he saludado? ¡Bah! Probablemente habrá consistido en que soy el único que no le debe dinero. INTIMIDADES- ¡Si los hombres fuesen ángeles! -Todos los que me han amado á mí lo han sido. ¿De veras? -Sí. Todos volaron en seguida. N RESTAURANT Un pobre diablo, recién llegado á A LA MODA gran capital, trata de almorzar, y busca al efecto un restaurani económico; pero como el hombre no conoce la población, penetra en uno que no le parece de muy lujoso aspecto. Se instala y pide la lista, y al echar una ojeada sobre ella, ve que se ha equivocado lastimosamentCj pues todos los precios son muy elevados. Avergonzado, el pobre no sabe qué partido tomar, cuando se acerca á su mesa un camarero. -Dígame- -le dice entonces en voz muy queda, -yo no traigo en el bolsillo más que dos pesetas. ¿Qné me aconseja usted que tome? Y el camarero, acercándose, le dice al oído con la mayor reserva: -Yo creo que debe usted tomar... la puerta. u PENSAMIENTO ü l hombre que tiene mala letra, puede salir de su apuro por dos procedimientos. i.o Aprender á escribir mejor. 2.0 Despreciar á los que escriben bien. Como este segundo procedimiento es el más cómodo, explica perfectamente lá clase de letritas que padecemos. ANÉCDOTAS I o QUE DURA UN PLEITO La precipitación es un defecto de que están exentas las gentes de justicia. He aquí un hecho que lo justifica una vez más. Un señor ruso, al saber que una gran señora amiga suya había tenido un niño, la propuso como nodriza á una de sus siervas. Admitido el ofrecimiento, se instaló la nodriza en casa de los padres, pero por una causa que se ignora, al cabo de algún tiempo el señor recogió su sierva. I a señora protestó y entabló un pleito. Siguió el asunto su curso lentamente... muy lentamente. Una mañana, mientras el emperador Nicolás I I pasaba una revista, un mensajero entregó un pliego sellado é un coronel de su guardia. ¿Que es eso? -preguntó el emperador. -Señor; es la notificación de un fallq que condena al dueño de una nodriza á dejarla en casa del niño que estaba criando hasta que termine la lactancia de la criatura. ¡Ah! ¿Y quién es ese niño? -Yo mismo, señor- -respondió el coronel, que tenia á la sazón cincuenta y cuatro años. L POBRE CIEGO La princesa Matilde, que hahía encargado un retrato á un gran pintor, iba á su estudio por las mañanas de riguroso incógnito. Al atrayesar el Puente de las Artes, oyó una voz lastimera que gritaba: REFRANES ILUSTRADOS S T T De cuarenta para arriba no te mojes la barriga.