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cr- X t v A üN CASO mando un sólido muro, de cuya resistencia ntP ÍLi. Ji exterior las piedras superpuestas ferias celliscas no pudieron demoler Por r W r n í paredones de arruinada venta, que de las piedras, y juntrcon as tefas achatadas ¡ÜS. ITJT fuerte forman refugio inaccesible al viento y á la nieve is, sostenidas por vigamen, un Ilaíi? á lltu ¿Ta dltt? ÍS ¿eT? if t e refugio de mi casa, Un grato olor de pino ¿hamuscado finía io 52 P i er la furia de la ventisca, de una tea clavada en la pared Pendían de la anX n ílf. respl andores del fu ego y las luces tocino, únicos comestibles quizá que, aparte de las catata n, fnrn, cionzos y una miserable hoja de ton, habían de constituir ef alimento desaquella fatSha durfn? e f V- respetable monban con ojos asombrados desde un vetusto arcóna ieá i f n í l i deliciosos niños me mirair á buscarlos á las aldeas para encontrar en dios eslLfr íH f 7 i J qtie ban a los rapaces sobre mis rodiías yTa 5 aue amasahf L la inocencia perfecta. A poco, saltasm dejar por eso de reconvenirlos de vez en creando cuaSdon ít P tesa, me miraba complacida, manos creía que molestaban al señor Me sentía feH n nLií! interesante caliental mente la vida sencilla de aquella pobre gente Boaueadosc r 7 V interesando poderosaenormes de nieve que amontonan los vientos fin ver durain W l P vivienda por las masas Guardia civil, siempre lasmismas, y algT (n que otr pareja de la aroma libre de la Haturaleza. De pronto sureió de e n t TM sencillez del salvaje y el un hocico largo y puntiagudo, unos ojos bríHa n es y por fin el cuerno reparado: pr ero, humana que, saliendo del mismo montón fitó en ini sn i i in 1 P 1 Precedió á una cabeza níaca; Revuelta pelambrera, de un c X r ¿ardo iÍdefin ir. Kt? insostenible mirada demoestrecha detones terrosos, y u n b X entrecana e r c r r f I f- TM alborotados mechones una frente través de su repugnante lác ría, vfp ignar por LH l eHa cara, en que, á ¿S Si ifS X é carretera y yendo ella é La enrojecido pelo y negras crines, de cueüo není oso V Inca íuer? e ül? r? h! f T iV a, de los productos. Vivían en una paz dichosa sin penas r m t c í i elhortal y llevaba al mercado arrama la leyenda adorada de F i l e n r o T f B a u c i r N S o n l e l zando en pleno GuaP queños juegos la calma silenciosa de lol montes v asaltaban I F llenaban con la alegría de sus íre, como poco antes habían asaltado las i as dando i.il? f 1 noches invernales las rodillas del paUn día, y la anciana lloraba al r é l a t á r m d o t V r S? t P tu y gozo á su semblante. la yegua que, alegre y ¿tozoL trSíaba pÍ? entrTw wi P 1 labrador; dejó suelta casilla, que parece puesta en la carretera r o m o t l í? excursiones aquella pobre PEDÜO LUIS DE ELOLA DIBUJO DH EG! D 0 R