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EL E N C U E N T R O Í -Soj írítaoa, CñbalTero, y estoy m u r i e n d o d e a m o r e s teilíjo destrocada el alma estoy perrlidn en el mo tc, ened piedad de mi pcaa. con v o s llevadme á la corte y arapflriidine d e los míos, de mi fuga veuffadores. Dejé padres, dej ¿lierm; idos por el m u n d o errantes, pobres, sin alegría en sUs petinií sin amparo en sus doínrcs, y yo qiií era su aíe; r ¡a los ahaíidííuo, que hirióiite l; t luir íiíul d e luios oji. is qutf mcutirarojl tr, iÍdoTe 5. Tened ijíedad. caballero, d e las lágrimas q u e corren por mis mejillas: íjuinee aüos h e visto uaeer las flores y va conozco las petiaa y ios martirios que pone amor en la- J almas tristes á cuyo amor no responden. ¿Scr- i el mancebo gallardo? liiy gallardo pareciüiue. ¿Uc noble euna? -De fijo todo en é ba de ser noble. Rey debiera ser. si d trono se g a n a r a cou amores, y fuera vcricí r g ncrreroB como vencer corazones. ¿SQ le has hablado? -No fiüise, -V i l te h. iliablacío á ti? nrf) mr? n a d a más. y de sus ojos t c í g o clavados io. s soles, Ern Ja fiesta del Corpus- -luces, galas, resplandores, -el sol lanzaba sus rayos abrasados á Ta corte. Daban al a t r c sus notas y tambores, y estaban enj- alanados de las casas los balcones. Los d a m a s y cabaJltros iiue g o a n d e aíto renombre, daban rea i: e á a fit- fíta cotí sus vestidos mejores. V en m e d i o d e aquella dnria- -tristes, erranlfíi y p o b r e s estaba y o con los míos, negra mancha entre espleudortr Recorríamos las calles pidicudi) con In- les voces, ó bailando las cadencias qui t l iadrc mío compone, t u a n d o i los bellos ojos que se clavan n o SE dónde, y dan ptnahí y alegrías y consuelos y temores. l iié un momento: del crepúsculo tendió el cielo 1O Í ¡crespones, y á nuestro r a n e h o volvimos tristes, errantes y pobres. Las estrcllita- i del ctelo q u e m i des; L: J acia conocen, saben lo q u e y o b e llorado y sufrido desde entonces. C a b a l l e r o soy. gitana, y por m í culpa n o llore: sube al arzón de mi silla y ven conmigo á la corte. Tanihién t u i ojos me hirieron y h e llorado mal d e amores, y para caluiar mi pena venía á Murar al bosijue; amor por niieslrn lorlnna unió nuestros corazones; cnballero ioy, gitnna. vente conmi á la corle. V picando áureas espuelas, el corcel talíó al gabfpe al imparo d e la luna buí cand salida al monte, y sólo los j u r a m e n t o s de dulces amores, rompcTi con sus mátricas palabr. is el siJencio d e la noche. l j DKU,