Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
CUADROS MADRILEÑOS EL ENTIERRO DE LA SARDINA ELOGIO F Ü N E B R E Así el señor Ulogio disertó en la pradera del Canal: -Concurdanios: Supuesto qu es preciso qu haga menda el elogio fúnebre, funerario ú funeral- -pero de repenterre ú d emproviso- -de la defunta y clásica sardina carnavalesca, ú bien, carnavalina (que se la pue yamar d ambas maneras aquí y en las naciones extranjeras) encarecíamente sus suplico que, mientras qu hable yo, cerréis el pico. Siguió a este breve íoxáio funeral un silencio realmente sepulcral; y, entrando ya de lleno en el elogio, dijo el señor Ulogio: -Toos estos populares pasatiempos se pierden en la noche de los tiempos, y este tradicional y extraño rito tie su origen remoto en la edad del mitón, ú bien, del mito, según dice Herodoto; quien, á más d Herodoto, fué erudito, ío cual que no lo echéis en saco roto. En esa edaz histérica ú histórica, las gentes de l Arcadia j de l Armórica celebraban sus fiestas saturnales- -qu eran igual que nuestros Carnavales, y daban sepultura á la sardina, tocando al propio tiempo á la sordina; por qué, cuando s aeaba el Carnaval, venimos al Canal pa enterrar la sardina, siendo el caso qu hoy empieza período cuaresmal, y qu es hacer el paso dar sepultura á la sardina mesma que nos han de servir en la Cuaresma. Signos de aprobación delpúblico ante tal observación. -El año que fui á Murcia p asistir al sepelio de mi furcia que, por mor de la ciática, iÍDa á Archena. Debo aquí d azvertiros que la ciática es una especie d afeción reumática. V 5: rf 5? Mc y que mi probé nena faj eció al dirigirse á Cartagena, dond estaba mi suegra morganática... Permitirme que yore... ¡Fué tan güeña pa mí, qu el recordarla me da pena... Pues bien; cuando fui á Murcia p asistir al entierro de mi furcia, fué hacia medíaos del mes d Abril- -lo cual que ya no era el período cuaresmal; -r y, al tiempo qu enterraba y o á mi Éina, iban allí a enterrar á la sardina, Eso es poner las cosas eri su punto, qu el llanto debe ser tras el defuntó, y el hacer lo contrario eS colocar la horca antes qu el lugar... Reasumiendo: qu en esta fecha no tie razón de ser la fiesta d enterrar la sardina. Sin embargo, como yo tengo el don d hacerme el cargo de lo qu es ú que no es tradicional, ¡amos á celebrarla, anqu esté mal... Pero ya lo sabéis: pa otro año á servidor no le veréis, de fijo, en día tal como éste, en la pradera del Canal. El que s entíerre la sardina, pase; mas hoy no es ocasión d enterrarla, supuesto qu es la base de l alimentación... Con lo, cual pongo fin á mi monserga, ú á mi deseftación, ¡y ande la juerga... Todos los que escucharon su oración dan al señor Ulogio Vína. ovación; y así acabó el o g o ftineral que hizo, de la sardina, én el Canal... Por la taquigrafía CARLOS M I R A N D A M. s- V íxí- i 1 é lo mesmo qu en la tierra catalana s ayuntan la sardina y la sardana... Muestras de aprobación en el concurso. El orador prosigue su discurso. -Y es tan vetusto, ú síase, tan arcaico este día de juerga, ú bien de bulla, qu habla d él hasta el Código en mosaico según se ve en la Biblia de Garulla. Eu la Edaz de la media, cuando tenía Francia doce pares, logró. más resonancia l aztual tragicomedia, yegando hasta el delirio en Normandía y siendo y a el disloque en Picardía... Una voz. -Es usté, por lo que noto, mucho más edurito qu Hedoroto. Otra voz. 0, íe se caye el nobramigo! El orador. Silencio ú no prosigo! Cuando se hace el silencio en el Concurso sigue el señor Ulogio su discurso, diciendo: Ya qu habéis cerrao el pico, sus diré qu en verdaz que no nr explico