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E l %i CS Y AEMTIl A I v A S M U J E R E S C O C H E R O S Cuando se supo que en París se dedicaban las mujeres á la profesión de cocheros, pudo parecer que se trataba d una humorada parisiense, sin grandes condiciones de duración, que desaparecería el día menos pensado. Llevando más allá el realismo, los empresarios de cinematógrafos decidieron hace poco precipitar en la isla de Croix á un pobre caballo viejo con el carro á que va enganchado desde, lo alto del acantilado al sitio denominado La boca del Infierno, con el objeto de tomar vistas de este accidente. P e r o los vecinos del pueblo inmediato intervinieron y n o consintieron á los fotógrafos llevar á cabo su proyecto, amenazándolos con arrojar al, mar t o d o su material. L o s pobres habitantes de Bretaña, poco entendidos en esta clase de negocios, no comprendieron el placer de la crueldad. E l gran público dicen que se divierte con las emociones fuertes que sacuden su aburrida indiferencia, y l o s que viven de éstos espectáculos p r e p a r a n e s t o s ír cí abominables. I Lejos de ser así, la idea se añrma y se extiende á otros países, como lo demuestran las fotografías de esta página, hechas en Berlín, donde las mujeres cocheros existen ya. O S L O C O S E P 4 N O t o d o han de ser desdichas para M A R R U E C O S infelices privados de la razón. -E n M a r r u e c o s son seres dichosos que gozan de grandes privilegios. Tienen los moros la convicción de que Alá es quien retiene prisionera la razón de los locos, y las palabras ininteligibles que pronuncian, no las dicen sin su voluntad expresa. Estas palabras son, p o r lo tanto, respetuosamente recogidas, porque constituyen una suerte de revelación de la potestad divina. L o s locos y los idiotas están, pues, considerados como santos, y llevan el nombre de santones. Nadie se atreve á o p o nerse á sus extravagancias; se les ve recorrer las calles medio desnudos ó luciendo extravagantes galas y amuletos. Algunos van en completa desnudez blandiendo una lanza adornada de planchas de cobre y de tiras de paño r o j o Las ventajas de la profesión de loco han desarrollado la afición, y son muchos los que simulan la locura para obtener los favores populares y vivir de esta comedia. D O R LOS CINES La abundancia de los cinemató grafos en todos los países, agota en breve las novedades de las películas, p o r lo cual los encargados de buscar nuevos asuntos que interesen al público, no descansan un momento ni desaprovechan una ocasión. D u r a n t e un armisticio en la lucha alrededor de Casablanca, los fotógrafos han organizado combates simulados, cargas de spahis y de goumiers, y desfiles de marroquíes, y los han cinematografiado. D e esta suerte, el público puede hacerse en su butaca la ilusión completa de la g u e r r a mejor q u t- ante los cuadros de los M u s e o s I OS PERROS CHAUFFEURS Los animales mimados de las g r a n des damas que asomaban p o r la ventanilla de los lujosos coches su cabeza en los grandes paseos, no podían quedarse en casa al venir la moda de los automóviles, y como en éstos la indumentaria adecuada se impone, los canes han adquirido trajes de chauf- feur. Las fotografías del natural que acompañan á estas líneas, dan exacta idea del aspecto verdaderamente bizarro de los anímalitos automovilistas. Fots. Berliner lUustration y Fraoke