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OMO pocas escritoras francesas logran unir al arte literario la más sana y pura moral, un ejemplo en este sentido es su novela que acaba de aparecer, La Gíoire de Fontedaire. Solange nieta de la señora Mainfrey, vive en el hogar paterno con su padire, Fernando Maifrey, la hermana de éste y con su madre, la dulce Genoveva, á quien introdujo en el hogar de los acaudalados Mainfrey el matrimonio con Fernando; pero como ella no llevara doté, la familia del marido la mira con inferioridad, á lo cual se agrega el alejatniento de su marido, Mainfrey, de espíritu superficial y frivolo. Genoveva sufre en silencio la indiferencia de Fernando, con abnegación sublime renuncia á las alegrías de la juventud y á la felicidad de la vida para cumplir su deber de buena esposa y de buena madre, sobre todo. -Su vida de tristeza encuen tra un c o n s u e l o dedicándose á ejercer obras piadosas y á fomentar el espíritu de caridad en su hija. S u existencia, aparentemente s e r e n a pero de torturas infinitas y de disimulo continuo, quebranta su salud y muere... El holocausto de su vida no es i n f r u c tuoso. El espíritu de Solange ha adquirido la fortaleza de un almaheroica, conoce la aurora del bien, de la caridad, y ninguna otra alumbrará su corazón transparente. Aun el mismo superficial Fernándose emocionacuaudo Genoveva le pide que haga feliz á su hija, y para lograr este deseo, le descubre el mudo sacrificio en que ha vivido. Mainfrey, conmovido ante el cadáver de la esposa que ha sabido morir sin pronunciar una queja, concibe el propósito de cumplir el deseo de la muerta. Los Mainfrey representan la vanidad y la ostentación; la grande ambición de la familia es pertenecer á la nobleza, y para lograr este objeto cuentan con la alianza que les debe procurar el ñiatrimonio de Solange; su dote, que sumá. milldnes, es una garantía; pero Solange es juiciosa y sentimentalj desea encontrar en su prometido, al mismo tiempo que el áttior, la Superioridad intelectual que le cause admiración. Así, la ternura de su alma virgen se conmueve cuando conoce á un joven médico cuyo porvenir es una promesa, el cual, como se encuentra al principio de su carrera, aún no disfruta de la gloria que podría darle alguna importancia ante la familia paterna de Solange; pero ésta, con gran serenidad de alma y arriesgando la cólera de su abuela, le confiesa que rechaza el matrimonio con el conde Albín de Glanfeuil, porque ama al Dr. Max Obertin. I a señora Mainfrey sufre en su vanidad un golpe terrible y declara á su nieta, que jamás consentirá en semejante unión. El padre de Solange le promete á s u hija proporcionarle la felicidad que le ha ofrecido; pero todo Impeño resulta en vano. Solange no será feliz en amor; parece haber heredado de su madre, no sólo la virtud, sino también el destino del sufrimiento. El Dr. O b é r t i t i muere contagiado por una enfermedad cuyobacilo trataba de, descubrir, y Solange, en la temprana juventud de la vida, bella y con fortuna, siente el dolor infinito y la frialdad sombría de la vida sin el abrigo del caí iño que vivió su madre, tal vezmás triste y desem parada, porque la madre de Solange tuvo el cariño de su hija, que dulcificó sus horas de a b a t i m i e n t o mientras que á So, lange sólo le queda elsentimiento. de la caridad que, por fortuna, ífembalsama su corazón afligido, iufundiéndole el aliento de las grandes empresas. Ella se propone c o n t i n u a r la obra iniciada por él Dr. Obertin de proteger á los niños tuberculosos, y en, el ejercicio, de tan piadosa acciónye el fin de su vida y encuentra un consuelo á su dolor. A pesar deque la literatura moderna desdeña los temas que no son pasionales ó de un realismo intenso de la vida, sensual, la señora Alanic posee el faro mérito de hacer interesante una novela que, más que humana, nos revela la rúas elevada moral teológica. La Gloire de. Fonieclaire está escrita con frescura de estilo, con vigor e í i e l rñovimiento del Oónjunto, y sobre todo, con graii relieve y vida en los personajes que describe. Está novela seduce por su gracia suave y el ingenio con que su autora nos intriga al revelarnos las costumbres burguesas de nuestro tiempo. La señora Alanic nó es una desconocida en la literatura francesa; su interesante novela il a Camine Nkole fué coronada por la Academia i francesa; además ha escrito Le Devoir dun Fils, Les Esperances, Norbert Dys, Mié Jaqueline, A ehacun sa chimere. EVANGELINA