Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Üí- i. 1) y. NOTAS DE VIAJE 1 AS mujeres musulmanas de Atnca, como sus hermanas de Turquía, tienen i un corazón sensible y tierno, como todas las mujeres; pero es preciso conocer lo que puede hacer vibrar sus almas. He tenido ocasión muchas veces de hablar con mujeres moriscas, sea bajo sus tiendas en la montaña ó en sus casas en Village Ñegre, en Oran. Es cierto que muchas de esas orientales nos miran de una manera indiferente, y aun algunas veces con menosprecio. ¿Pero es que eso no se ve tanbién en las mujeres europeas? Muchas de aquéllas acogen á los europeos con amabilidad, y hacen los honores de sus casas con una gracia exquisita. Así vimos á Keira, una de esas hijas del desierto, en su Kheima, en una hermosa tarde de verano. Sentada á la manera oriental, estaba leyendo, cosa extraña para una morisca, un libro de moda: Les Desenchajitées, de Pedro Loti. Pero cuando nos vio, cerró su libro, se levantó y se acercó á nosotros sonriendo. Estaba muy graciosa con su vestido ligero de gasa. Aunque casada y y a madre, el duro trabajo que incumbe á la mujer árabe no había empezado aún su obra de devastación y decrepitud en ella. Sus ojos, de azul vivo, como un cielo de Oriente, expresaban una dulzura infinita, y daban á su rostro bellísimo, con el encarnado de sus labios, una expresión suave. IN Con una gracia encantadora nos rogó qixe nos sentáramos sobre la alfomtx bra dulce y blanda que entapizaba el fondo de su tienda, mientras que nos preparaba un exquisito café moro. Mientras que lo tomábamos con los delicios. os pastelitos que había hecho preparar para nosotros, se generalizó la conversación en un lenguaje mitad francés, mitad español, sobre la opinión que tenía formada de los europeos. En nuestra entrevista pudimos apreciar su buen sentido para juzgarnos y su amable distinción para con nosotros. Por nuestra parte la confirmamos en la alta idea que las mujeres nos merecen, cualesauiera aue sean su patria y su religión. B p UN ADUAR A R G E L I N O