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DON JUAN TENORIO... DANZA. NTfí 1 a coreografía teatral ha venido muy á menos. Terpsícore, que en otros tiempos compartió con sus hermanas Talla, Melpómene y Euterpe las, glorias de la escena, y hasta en algunas ocasiones. las aventajó en el favor y el aplauso del público, ha llegado á tan desairada situación, que apenas logra exhibirse en algunos tablados del género ínfimo, entre pulgas más ó menos picantes y tientos más ó menos tentadores. En las óperas modernas se va prescindiendo del baile, y en los carteles de los teatros de verso hace enamoradizo, inconstante, pendenciero, gallardo y calavera don Juan Tenorio solazaba grandemente á los madrileños, haciendo de las suyas ea uu baile trágico- pantomimo intitulado del Convidado de piedra que se ejecutaba en el coliseo de los Caños del Peral, y cuyo argumento fué entonces publicado para que quedase perpetua memoria de tan original y pintoresco espectáculo. Siete cuadros tenía el baile, que comenzaba de nocae en una calle de Sevilla, donde estaba situada la casa de D. Gonzalo de Ulloa, comendador de Calatrava. Don Juan ronda la casa en compañía de su criado Arlequín; hace aquél una seña, doña Ana de Ulloa se asoma á un balcón y le echa la llave de la puerta; entra don Juan en la casa, y rlequin va por unos músicos para que den serenata, alborotando el barrio y despertando al buen comendador. Se oye ruido de espadas; huyen los músicos; salen riñendo don Juan y D. Gonzalo, que cae mortalmente herido en medio de la calle, y cuando don Juan y Arlequín se han alejado, aparece doña Ana en la puerta de la casa, acompañada de sus criados. El redactor del argumento describe la situación en términos tan curiosos, que no es posible resistir á la tentación de copiarlos: Al ver á su infeliz padre en tan trist. situación, se sorpi ende; conociéndola el comendador, se esfuerza á darle los últimos consejos paternales, la recuerda la religión, la hace principalmente cargo de que su poco juicio le ha costado la vida, y últimamente i la da un abrazo y fallece; la hija? za 7 í a OT rffl en casa á su difunto padre, y le si u t, enfure: ida contra don Juan, llorando su desgracia. Admirable poder de expresión trágico pantomimo- coreográfica que hace recordar la antigua y famosa frase ¡Cambien de chases dans un meinuí- En el segundo cuadro se celebra alegremente una boda en un campo con colinas D o n j u á n baila con la novia, y Arlequín, que con sus astucias aparta y distrae al novio, en momento oportuno echa á éste una zancadilla, dando con él en tierra; mientras los invitados acuden en su auxilio. Arlequín desaparece por un lado, y por otro se va don Juan, llevándose á la recién casada, que en el cuadro siguiente se halla con Arlequín, según reza el impreso, en un lugar remolo lamentando su desgracia. Si algún lector, anticipándose á los acontecimientos, espera aquí escenas de amor y de terneza como en el acto de la quinta del popular drama de Zorrilla, se equivoca de medio á medio. Arlequín, para consolar á la raptada, según el autor del argumento, saca una lista donde tiene sentadas todas cuantas damas ha cortejado su amo, y la incluye en ella, de lo que muy sentida la esposa, le da de bofetadas y se marcha. Comparece donjuán, y hallando solo á Arlequín con la listadle amenaza fuertemente; pero él lo tranquiliza con sus gracias, hace que le perdone y se marchan juntos ¿Adonde van? A un cementerio, donde se ofrece á la vista un mausoleo en el cual hay varios sepulcros, y uno de ellos es el del comendador con su estatua á caballo encima de un pedestal en que están grabados estos versos; DEL CRUEL QUE ME BIO LA MUERTE FIERO OEL CIELO A Q U Í YA MI TBSOtANZA ESPERO. UA, fc: mucho tiempo que desapareció por completo el antiguo letrero que decía: Baile al final de cada acto. Hoy no se comprende el entusiasmo frenético que inspiraban bailarinas y bailarines, ni se explica la afición delirante del público que concurría á aquellos espectáculos en que á veces los más serios y graves personajes de la leyenda ó déla Historia representat a n sus hazañas ó sus aventuras y expresaban sus aficiones y sus sentimientos por medio de batimanes pi. ru. í tas, f. inflaues y pasdeburés. Aíínes del sigto ÍÍ. VIJI, el bailador de Sevilla, el Don Juan, que alegre, repara en inscripción y se eso sería lógico ha entrado t a el cementerio muy el sepulcro del comendador, lee la burla, no de os malos versos, que y natural, sino de la terrible ame-