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se NCCS A UNA PiíONiSA I ADAME de Thebas ha Ir. n zado ya al mundo sus estupendas y alarmantes profecías. Apenas dio el ombligo á la luz el año que acaba de nacer, y ya la ilustre pitonisa le echó el ojo profetice, des ntrañándole susmásrecónUi; o: i misterios Como madame de Thebas no se anda por las ramas en esto de los vaticinios, qi e siempre son de gran e p c táculo, á todo foro, las gentes están muy preocupadas por cuanto ha previsto para 1908 la vidente de más circulación que hay en Europa. Y entre otras cosas de menos bulto, asegura que el presente año se caracterizará por una lucha desenfrenada de intereses, con graves escándalos financieros y políticos Y para remachar, añade; Habrá muchos suicidios y serán bast: n es las mujeres que se maten víctimas del agio y de la especulación. Esta noticia llevará algún consuelo álos que nc saben cómo deshacerse de sus respectivas mitades; poique entreno tener sobre estepunto porvenir alguno y abrigarse con la esperanza de la predio ción de la Thebas, va una estimable diferencia. Por el contrario, esta liquidación ó saldo femenino que se anuncia, aunque sin garantía, determinará en umchos hogares una prudente contención en la materia económica, y algunos maridos temblarán ante la idea de cjue su mujer se meta en cualquier negocio, por pequeño que sea. ¡Acuérdate de madame Thebas! -dirán á sus cónyuges los esposos con emocionante acento. También se les prepara buena, según la extraordinaria y fuera de abono pitonisa, á los hombres políticos. En el año que empieza- -dice -se acentuará el fracaso de los hombres políticos y aamentará considerablemente la influencia femenina en la marcha de los negocios públicos. Habrá desapariciones sensacionales. Y un hecho sangriento, un atentado colectivo con inmenso número de víctimas, obligará áambasCámarasáundebate sensacional en el que se adoptarán decisiones muy importantes. Por lo que respecta á nosotros, no se ha aventurado mucho madame de Thebas para predecir el fracaso de ios hombres políticos, y no hay necesidad de citar nomisres, ni siquiera de apurar una letra en la que coinciden algunos de los primates fracasados. Pero madame de Thebas, por si vienen mal dadas, se cubre inmediatamente con la pinta, y añade que, además de declararse la guerra al espíritu revolucionario, volverán á la política hombres que se creían ya gastados y caducos. Es decir, que nos espera una horrenda repríse, una especie de exhumación de momias. Viniendo á otras cosas de menos importancia, madame Thebas nos advierte, así al buen tuntún, que en este año habrá terribles incendios, grandes terremotos y otras chirigotas por el estilo. ¡Buen año de películas cinematográficas se nos prepara entonces! Como los periodistas que interviuvaron á la Thebas quisiesen saber más cosas, incluso si les subirían el sueldo, la estupenda pitonisa, preparando hábilmente su mutis, les dijo con cierto aire de solemnidad. Ea hora de la revelación ha pasado; no puedo decir más. Y es que así como las mujeres t i e n e n s u c l á s i c o cuarto de hora, la que es además pitonisa dispone 1 e sesentaminutps justos p a r a la clarividencia. Pasada la hora, no hay derecho á la más insiunificante re-