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-ii r- r í! -t S i j R. -Si me dises que en qué se parase un pitillo á! a máquina der tren, lo asiertoj pero lo que dises es más difísir que casar á una vieja con un noviyero. P. -Pos, agüela, no es tan difísir. Es que entavía no me ha dao ni las güeñas tardes. Pasa por mi reja, clava en mis ojos los suyos, da un suspiro que estiemeselos chiniyos de la calle y sigue su camino sm sortá prenda. Ásí yevamos más de veinte días! R. -Pos sí que es raro. Se conose que ese mosito no es de Seviya, porque si es d aquí, enlasa er día y la noche junto á tu reja, ties que ponerte argodoncs en los oídos y darle pan pa que caye. P. -Eso creo yo, agüela. ¡Si vieraslé cómo me mira! ¡iM esclavisa, seña Rosío, m esclavisa! R. ¡Por vía é Cristobaliyo con er moso! Pos te aseguro que como me lo eche á la cara, le quito er niieo, y. jago que pele la pava contigo esta mesma noche. P. ¡Ay, agüela é mi arma! Si fuera así, le compro asté i i a ñ a n a mesmo un vestío de coco sufrió, que i a chochea. R. -Grasias, Pepiya. Me veo con er vestío, dando achares en misa, porque como lo vea... ¡pava seguía esta noche! F. (Entusiasmándosegradnalinente como ¡a vieja- V le compro asté una mantiya, que se la va queré compra arguna marquesa pa er Viernes Santo. R. ¡Bendita sea tu boca! Me veo con la mantiya, dándole envidia á una marquesa. P. -Y un rosario con cruz é plata, que va saca de sus casiyas á toas las viejas der barrio. R. -Me veo en andas como un santo. P. -Yluego, de posire, la llevo á retratar, pa que se veasté er día é mañana en un marquito de caracoles y- conchiyas é la m a q u e va sé dirno de yevarlo ar museo. R. -Me veo ar lao de los cuadros é Muriyo. Dios quiera que yo vea á ese mosito cuánto antes. ¡Voy á empeñarme con la Virgen de los Reyes, pa que lo arrenipuje hasia esta caye: P. ¡Ay, Virgensita! (Mirando con ansiedad al final de la calle. ¡Ay! ¡ay, ayü R. ¿Qué es eso? P. ¡Cayese osté, agüela! (Con gran entusiasmo. Plablaudo de mi raoreniyo de mi arma... mirelosté. ¡Andares aplomaos! ¿No ve osté qué garbo? ¡Ese es el hombre de mis quereres! Agárrese osté manque sea á l a e s p a r d a é la siya, porque si la miran de refilón siquiera, sus ochenta añitos caen roando. R. ¡Deja que me fije en eSe huracán! ¿Cuál es? P. -Ese niorenij- o que hasia aquí viene. Mire osté que ange tiene. ¡Ya se aserca! Hágase osté la disimula. R. ¡Canasto con er tío, si es más negfro que er luto riguroso: ¡Várgame la Virgen de los Rej esü (Reparando en él. P. (Loca de entusiasmo. ¿Ha vistosté qué miraíta de veno? ¿tía escuchao er suspiro? Pero qué hombre inás encogió. ¡Como siempre, caye arriba, y sin sortá prenda! ¿Qué le ha paresío, agüela? R. (Muy apenada. ¡Pos... que me veo sm er vestío de coco sufrió, sin la mantiya, sin retrato, sin rosario y sin marquito... P. ¿Por qué, agüela? R. -Porque tú no pelas la pava con ese tiso, aunque te güervas mico. P. ¡Ay, no gaste osté guasa: R. ¿Guasa? Coge los paliyos, junde er piso con tus tangos... ¡y no pajisees más! P. -Pero, ¿por qué? ¿Osté lo conose? R. ¡Demasiado! Dende que su mare, en ver de niño, trajo ar mundo una caja é sorpresa. P. ¿De sorpresa? R. -De sorpresa. Recobra tus colores é rosa, que te queas sin hablar con ese, arma mía, ¡como yo me queo sin tus regalos! P. ¿Pero por qué? R. -Porque er niño der seño Juan el tornero, que es ese bote- tinta, no te dará nunca las güeñas tardes, como no sea por señas... ¡Es sordo- múo, Pepiya! LoiA RAMOS DE LA VEGA DIBUJCS DE MEDINA VEJÍA