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CONCURSA INTERNACIONAL DEBELLEZA A, O o c ARENGA ¡Voto á tal! ¿Quién disputa los laureles iberos? ¡Sus y á mí, los egregios andantes caballeros! Acerredme, galanes, poetas y guerreros; despertad á don Félix, despertad á don Juan. Acudid los artistas á esta lid nueva y rara, y venid las mujeres de la estirpe preclara de Filis 3 de Elvira, de Raquel y Azahara, de la princesa de Éboli y Leonor de Guzmán. Os evoca el hidalgo Don Quijote. El eterno luchador, bravo y duro, amador gayo y tierno, corazón sin temores y razón sin gobierno. Os evoca el augusto espíritu español. Eos molinos gigantes en la loca pelea tumbarán fatalmente al rocín que flaquea... ¡mas no por tal caída dejará Dulcinea de ser la más hermosa que nació bajo el sol! ¡Oh mujeres queridas, perínclitas hispanas! ¿Cuáles como vosotras, ¡oh vírgenes cristianas! cuando fuisteis cautivas para haceros sultanas, tuvieron un apóstol santo por paladín? ¿Quién disputa á las reinas de la luz su realeza? Eterno es vuestro imperio de dones y belleza, joh reinas de las galas de la Naturaleza, magas encantadoras del ibero jardín! Acudid al torneo, mujeres levantinas, blancas Venus helénicas de armonías divinas, esculturas modelo que en llamas saguntinas fundió la Historia un día para ejemplo mundial. Que la huerta os adorne con polícromas flores, que os escolte el Parnaso de vuestros trovadores y copien los geniales valencianos pintores de esos ojos vivíficos esa luz sin igual. Acudid al torneo, mujeres macarenas, que os quedasteis con todas las gracias agarenas; las del ascua en los labios y el volcán en las venas, las de cuerpos elásticos, las del hondo querer. Disparad el flechazo del mirar que acribilla, que cundan los madroños de la alegre mantilla y entonen vuestrasbocas saetas de Sevilla, plegarias al Divino Señor del Gran Poder. Acudid las norteñas, las de la trenza suelta, las jarifas doncellas de reciedumbre esbelta, perennales trasuntos del arquetipo celta, las del país nublado, las del triste cantar. Las que ciñen el dengue sobre él pecho pletórico, las qiie hablan el más dulce y más retórico, las que dan en las cumbres el grito prehistórico que á una raza invencible convocaba á luchar. Mujercitas de Goya, de miradas aviesas; lindas mozas de cántaro que resultan princesas; majitas, nevatillas, candidas y diablesas; flores castas y picaras del solar de Madrid, componed al espejo vuestro gesto ladino, dad al cristal el último encanto sibilino de vuestro rostro fresco, hipnótico, felino, que ha de ser, por donoso, vencedor eu la lid. Españolas, que un alto sentimiento os incite. Pues nadie con vosotras en belleza compite, dad á la noble España el glorioso desquite de sus hondos quebrantos, de su inmenso dolor. Acude, Dulcinea; tu puesto es el primero. Luzca el sol de tu gracia, y yo diré altanero: ¡Oigan los retadores, escuche el mundo entero, mi amada, la más bella, y el más grande, mi amor! Acudid al Certamen, españolas, y sea de humanas perfecciones en la rara pelea vencedora de todas la sin par Dulcinea, cuya belleza cause asombro universal. Acudid á la lucha, ejércitos de diosas, ¡y formen reunidas vuestras caras hermosas una guirnalda mágica de capullos y rosas que servirá á la patria de corona triunfal! RAFAEL LÓPEZ DE HARO O hstf. fflh