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cabizbaja. Un grupo de cocheros y lacayos ríe y charla. Hasta la escena traen las ráfagas asfixiantes en sus alas de fuego ecos vagos, inarmónicos, rientes del alegre gentío que llena el amplio s and del hipódromo. MULO I. (Sacudiendo perezosamente la cabeza. roja y freno blanco con cucardas de oro. Sí, era él; era mi Tordillo (Llora. MULO I. (Cabeceando conmovido) Estas yeguas, ya que no otra cosa, han tenido siempre la propiedad de conmoverse. MULO 2.0- ¿Y te ha reconocido tu hiio? t ÍV. ü- A. f í 4 ¡Veinte viajes hoy! ¡Esto es inaudito! No troté tanto jamás ni aun en mis tiempos de mozo. Estoy aniquilado, rendido. MULO 2.O- (Sin ánimos de ofender á su compañero, i ido lo contrario) Y eso que tú eres muchisimo más mulo que yo. MULO I.O- -Es verdad, te compadezco; debes estar muerto de cansancio. MULO 2.0- -Además, esta mañana he sido tan hombre (Para los mulos la palabra- hombre significa lo que para los hombres la palabra mido) que no quise comer los cuatro granos que me dieron para almorzar. ¡Tengo tan incapaz la dentadura! MULO x. a- (Filosóficamente) ¡Qué vida ésta! MULO 2.0- (A la yegua. ¿Duermes, compañera? Y- e. s. Q s. Y K. (Suspirando dolojvsamente) Pienso. (Los dos mulos, al escuchar esta palabra, alargan sus orejas) Sí, compañeros, pienso y lloro. TJna pena inmensa me anonada, me consume. Hace unas horas he visto á mi hijo, á mi hijo que corre esta tarde en ese hipódromo. MULO I. n- -Querida, ¿no es la debilidad la que te hace delirar? PEREGRINA. -No; por mi dios Calígula te lo juro. MULO 2.0- (Aparte) Mepermito dudarlo. Siempre h a sido un tanto neurasténica esta pobre anciana. v. -B. -s, G- B. TSK. (Animando se. Es tordo como yo, como su padre Ornar, á quien el buen Calígula habrá hecho cónsul en nuestro paraíso. I,l evaba cincha PEREGRINA. -No. ¡Estoy tan cambiada... Además, no pude hablarle; cuando pasó por nuestro lado, hacíamos el último viaje, y el cansancio me ahogaba. MULO i. (Aparte) (Pobre Peregrina! l e vgrina s? j. spira románticame? ite, con todo el romanticismo que puedg caber en un alma de yegua. En el hipódromo Suena una campana) MULO 2.0- -Otra vez van á correr esos desgraciados. ¡Correr! ¡Si llevaran un rippert á la cola... PEREGRIN. A. ¿Correrá mi Tordillo? MULO I. -Si adelantásemos unos pasos, quizá veríamos la pi- sta por entre esos dos automóviles. MULO 2. -Tienes razón; avancemos. (Lo hacen) BASTÍAN. (Despertando sobresaltado y empuñando las riendas) ¡tío 000! ANTONIO (cochero de casa grande, que ha presenciado el sobresalto de Bast án -Oye, tú, que se van á desbocar esos arenques. (Rien) MULO i. (Aparte) Nos han llamado arenques. M U L O 2.0- (A Peregrina) ¿Ves ahora? PEREGRINA. -Sí. (Vuelve á sonar la campana del hipódiomo) BASTI. 4 N. (A Antonio) ¿Esta es la última carrera? ANTONIO. -Ea última y! a mejor. Ahora corren los dos caballos de más fama: Relámpago y el Tordillo. BASTI. ÁN. -Apuesto la cabeza á que gana el Tordillo. ANTONIO. ¿Conoces tú á ese caballo? BASTÍAN. -A él no; pero conocí á su madre, la Peregrina, la yegua más ligera del mundo. ¡Qué yegua