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Y dejó atrás la montaña, volvió de nuevo á la llanura inmensa y anduvo. IV Anduvo. Su paso era firme. I, a luna reflejaba potente en tibia claridad; la luz del sol oculto y la noche amorosa traía perfumes y brisas 3 rumores... Andando, andando... llegó a u n río, ancho como el mar, y como el mar profundo y verdoso. Y miró á su alrededor con desconsuelo: ni puente ni barca... Y desmayó su ánimo y echóse en tierra, afligida... ¡Mísera de mí... -c l a m a b a llorando- -que he creído un delirio mío como si fuese una revelación del cielo. ¡El puente de Azracl es el puente de la muerte... Y ciega, desesperada de su propio desencanto, precipitóse en el río para morir. Y antes de caer, oyó la voz del ángel: -Mujer de Kolbás, ten fe. ¡El Señor va contigo! Y volvió la fe á su corazón, y las aguas del río, como la madre que traslada de cuna al hijo enfermo, llevaron mansamente su cuerpo á la otra orilla. Y anduvo más... V Atiduvo más aún. Su paso era urme. La luna reverberaba potente... Y llegó á IMarcail y pasó el puente de Azrael, estrecho y afilado como espada cortante, sobre el abismo insondable. Pero su paso era firme y su mirada no se aesvanecía; el Señor caminaba con ella. Y en el anchuroso campo que separa los cielos que vemos del cielo que nos prometen, vio rasgarse las nubes 3- desprenderse de ellas, juvenil, airosa 3 risueña, la sombra adorada del que en vida fué amor 3 delicia. ¡Kolbás... -gritó enloquecida. Kolbás, inmóvil, sonreía... Tendiendo las manos suplicantes, con la afanosa augusti i de coger lo impalpable, gritó otra vez, y otra, y otra, y mil... ¡Kolbás! ¡Kolbás... ¡Kolbás! La sombra de Kolbás se estremeció; tornóse más expresiva, más dulce, más piadosa... la sonrisa de sus labios, pero el cuerpo volvió á su inmovilidad, y los ojos- ¡los adorados ojos azules de Kolbás... -siguieron cerrados. ¡Kolbás... ven! ¡Kolbás, mírame! Pero Kolbás siguió inmóvil. Y espantada al fin la pobre mujer de aquella boca que sonreía amorosa y de aquellos ojos- ¡los adorados ojos azules de Kolbás... -que no se abrían ni miraban, que eternamente ya se cerraran á la luz y al amor... estremecióse de angustia y cayó traspuesta... VI El sol abrasaba el desierto... El perro dormía tembloroso é intranquilo... La mujer se despertó. Soñó que lloraba. Y despierta, volvió á llorar. ¡Señor... Señor! A mí me toca tener fe en tu misericordia... pero á ti te toca tener misericordia para mi te... m rm: í 5 i: güí if: 5i rfl ¿r Ee í 7; JS Í: S í. f 4- Y echóse en tierra y lloró con lágrimas de gratitud. El ángel vino de nuevo á ella: -JMujer de Kolbás, ¿tienes fe? -Sí; tengo fe en Dios y en su promesa. -Pues mira y ve. Y siguió llorando. Y aún lloró muchos años la mujer de Kolbás. Hasta que un día se le cerraron los cansados ojos: cegó de muerte. Y entonces vio á Kolbás... MANUEL LINARES RIVAS DIBUJOS DE MÉNDEZ BRINCA