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DONA MARÍA DEL PILAR LEÓN Y LLERENA D E GARCÍA D E T O R R E S los sinsabores de sus achaques y de los cuadros de miseria humana que veía y remediaba, y dirigir una hermosísima obra de constante é inagotable caridad, pasó sus años últimos, adorada, de- los suyos, venerada por cuantos la trataban y bendecida por los infortunados. Recibía en los, salones de su casa á las amigas, que erau muchas, y las- encantaba con su amabilidad, perolas convertía en obreras de los p o b r e s y aquellas reuniones donde la belleza, la e l e g a n c i a la distinción y hasta la juventudimperaban, concluían ofreciendo lanota interesante original y consoladora de un taller donde delicadas manos cosían para infelices niños y desventuradas madres que gimen de frío en los m á s miserables rincones de la corte. E; 1 t a l l e r d e N u e s t r a Señora de la Esperanza, uno de los de la A s o c i a c i ó n de Santa Rita, ha ven i d o realizando esta a d m i r a b l e t a r e a d e hacer bien bajo la dirección de aqueUanoble, de aquella santa doña Pilar que hoy lloran s u s compañeras de o b r a d o r sus amigas del alma; BLANCO Y N E G R O las mismas que guarda en los nú. dieron escolta á meros de sus prisu cadáver camimeros años escrinando á pie por tos q u e revelan lasicalles de Mae s a s cualidades. diid y proclamanAlgunos eran do así con este escuentos d e l i c i o pectáculo tierno, sos con rasgos de pocas veces visto fina ironía, pero en la capital, el de un fondo áltacariño que la dim e n t e moralizafunta inspiraba á dor; otroseranna s u s colaboradorraciones intereras en la obra del santes, observabien. Aún más la ciones de espíritu llorarán los pos u t i l que sabía bres, por quienes sorprender lo cótodo lo sacrificó, mico como lo trágico y reflejarlo con noble exactitud. incluso la salud; porque hay que recordarla en estos Y como escribía, hablaba: ocurrente, agradable, in- újtimi tiempos, enferma 3 a, rendida, fatigosa, pero genua. Para sus nietecillos, su adoración, tenía frases en pie, infundiendo ánimos con su presencia, con sus de intensa ternura, un cuento que les hiciese reír y palabras, conssus sonrisas cuando se trataba de una un consejo que les hiciese pensar. Para los pobres, reunión del taller, de una Exposición de labores, de su otra adoración, la sobraban también palabras de una fiesta de caridad. conmovedora persuasión y espléndidas limosnas que Espíritu grande, voluntad de hierro, corazón nobirepartir. Entre prodigar ternezas á aquellos diabli- lísimo, fué doña Pilar León y Llerena uno de esos llos celestiales que con sus caricias y con el má- seres para quienes si no existiese el cielo sería preciso gico griío de ¡abiielüa! impregnado de amor y de inventarle- inocencia, la alegraban la vida, compensándola de ¡Descanse en éli Jrata tarea es para el cronista hablar de los que labran el bien, cuando una cruel necesidad le lleva con sobrada frecuencia á escribir de los que realizan el mal. Y aunque en esta ocasión pese sobre la crónica la tristeza, porque ha de referirse á la pérdida de uno de esos seres que Dios pone en la tierra para gala de la virtud, la amargura resulta compensada con la bondad del asunto que ha de registrar. El domingo último falleció cris tianamente, santamente, la excelentísima s e ñ o r a D. a Pilar León y Llerena de G a r cía de Torres. A a m b o s apellidos dieron lustre preclaros varones que también murieron. De la finada señora han recibido el inmarcesible brillo de la abnegación y de la caridad. D. a Pilar León y Llerena, belleza cantada en su juv e n t u d p o r los poetas de la época, fué en la última mitad de su vida adorablepor sus virtudes y por su manera de ser. Entendimiento c l a r o cultivado con sanas lecturas, era hablando ingeniosa, a m e na, oportuna; era escribiendo igualmente amena, i n g e n i o s a siempre correcta y espiritual. G