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I n viniendo, van viniendo! j an llegando, van llegando! Ya regresan presurosos a sus casas los que en Julio y en ftgosfo las dejaron para darse el dulce pisío de pasar por esos mundos los calores del verano... ¿Qué persona disíinguida, qué persona que presuma, qué persona que se esfime por su nombre ó por su rango permanece en los Madriles, donde quedan en fal fecha nada más que cuaíro gafos, resistiendo las molesíias infinifas que ocasiona el padre Febo con la fuerza desús rayos... ¿Quién se aviene á ser fenido por un pobre, por un nadie, por un cursi, disfrutando los placeres de la corte veraniegos, inocentes y vulgares y baratos... ¡Causa envidia ver que emprenden su jornada los amigos y allegados, los vecinos que nos cuentan sus proyectos, los de arriba, los de abajo, ios que moran allá enfrente, los que viven aquí al lado... Y temiendo las sonrisas y las burlas y los chistes, y temiendo los terribles y piadosos comentarios, y engañándose los unos á los otros, todos ellos de sus casas ahuecaron y emprendieron las forzosas caminatas por los pueblos y las villas y las playas y los campos. S an viniendo, van viniendo! jVan llegando, van llegando... Fueron unos á los pueblos ele la Sierra, fueron otros á las costas del Gantábrico, quién estuvo en una aldea miserable y misteriosa, quién pasó la temporada como agüista voluntario... jY en los pueblos y en las costas y en la aldea y en las aguas, qué estrecheces soportaron! jComo todos los que viven esplendores aparentes sin tener una peseta! Desgraciados! Desgraciados! Y hay que oírles, al retorno, las grandezas que nos cuentan, con palabras y con frases y con gritos de entusiasmo, y hay que ver con el tonillo que nos hablan, y hay que ver con qué importancia nos colocan su relato, y hay que ver cuan compasivos nos contemplan á los seres infelices que en la corte nos quedamos... i SS an viniendo, van viniendo! an llegando, van llegando! ¡Pobrecíllos que pretenden engañar á todo el mundo sin pensar humildemente que ellos son los engañados! Unos traen las caras lánguidas, otros traen los cuerpos flácidos, todos vuelven con las ropas averiadas, hechas polvo, los bolsillos macilentos y perdidos los estómagos... ¡Oh las clásicas comidas de las fondas, qué alimentos tan escasos... ¡Oh las camas escamantes preparadas de improviso, que son lechos de Procusto y á las veces habifados. J Y ¡oh cuan triste el porvenir que les espera; ios recibos, los descuentos y los réditos amargos, que se llevan los ingresos naturales por el propio caminifo sabedor del adelanto... Ya no van á ser tan cortos como siempre los de invierno tristes días... ¡Serán largos! Y un poquito más difícil resolver ese problema, resolver ese problema familiar dé los garbanzos. ¡Van viniendo, van viniendo! jVan llegando, van ílegandol GIL PARRAD 6 DE REGRESO