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Vj 1 I -Cobraílor, toque usté el pito, qwe esto ya es una insolencia. -Tiene usted razón, señora; aquí no hay nadie que pueda dormir tranquilo... ¿Ha tocado el timbre? -Tenga paciencia, que aún estamos en la curva. -Oye lo que dicen, Pepa, que estamos en cui- vas. -Y otrr 5 en palotes. ¡Qué groseras! ¡Colón! -Catorce menutos de parada y fonda. -Prestas, bajar, hijas. -Señorita, recuerdos á la portera. -Y riégúese usté el sombrero, que las flores ya están secas. ¿Y del moño, qué? -Del raoño... que con la bronquitis nuestra nos h a n quedao cuatro asientes pá dir igual que dos reinas. ¿Ya no hay gofetás? -Ni en broma. ¿Ni voces? -Dios no lo quiera. Ahora, en cuanto que lleguemos á Ferraz, tengo unas perras pa que nos bebamos u n a de Santa, Bárbara, fresca. -De forma... -Ni u n a palabra; y fíjese usté y aprenda: cuando vaya usté en tranvía y no haiga asiento, arme gresca, que nunca faltan dos cursis que se juyán de la quema y la dejen á usté el sitio, que es lo que aquí se demuestra. AMTONIO C A S E R O DIBUJO DE MEDINA VERA E N EL T R A N V Í A E S P E C I A L -A ver si va á poder ser que haiga un poco de pacencia, y no rempujen, ¡canario! que la noche está de quema. ¿Por quién va esa copla? -Va por el señor, que, por fuerza, me lia confundió el amigo con un catre de tijera, y se va echando el sociólogo encima. -Oiga usté, princesa... ¡Menos carbón, que m atufo! -No hay que tener desigencias, que por cuatro perras cMcas no va usté á pedir grandezas; me pace á mí... ¡Cobrador, que al señor pace! ¡Pepa... ¿Qué hay que hacer? j Que te moderes! ¡No quiero! -Aquí, la morena se ha equivocao de viaje; ha tomao uno de ida y vuelta pa el sudo- expreso de Parla, y se ha metió en perrera en el mixto de Ferraz. ¡Cuidao con lo que se juega! I, a señora es ni señora por lo cevil y la iglesia, y al que trate de zaherirla ú al que trate de ofenderla le pongo el rostro lo mismo que un entrecote á la inglesa. ¿No se pué rebajar algo de los doce riales... -Queda dicho lo dicho. ¡Caramba! qué genio tié usté, mi agüela; pues si quié usté un desafío, adjunto va mi tarjeta: Armogasto Cantalejo y López, pintor de puertas; Salitre, cinco, tercero. ¿Hay ascensor? -Hay goteras. ¡Hija, por Dios, que van siete pisotones... ¡Ay, maestra! ¿la vá usté á tomar conmigo también... -Y con el que tenga carita. ¡Jesús, qué miedo! que avisen á una pareja; mamá, que me pica un sapo. ¡Qué guasa más chapucera! eche usté un poco de sal. -Préstemela usté, gacela. ¿Es de usté ese moño? -Todo. -Pues que pa mí que se queda usté más pela que Dato. ¿Quién lo ha dicho? -La Gaceta. -A usté se lo ha contao un quinto. -Puede que puede. ¡Embustera! -Más que usté. -De salú sirva. ¡Ay, Jesús, que desvergüenza! ¡Cobrador! ¿Qué pasa? -Imponga silencio á esas dos panteras, que van mis niñas oyendo, lo que no acostumbran ellas, porque son muy inocentes... ¡Caramba con la inocencia Pues arrópelas, señora, que las pobres se clarean.