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sejrfué el arma mía, y otavía no ha güerto. ¡Mardita juventú! Qué ojiyos más serraos tiene. R. (Aparece Rafael robosando alegría, derrotado; sus ropas sucias y hechas- jirones- ¡Mare de mi vía! M. üHijo é mi sangre! ¿Eres tú? R -Yo mesmito. Apriete osté por la erecha, que por la isquierda está vedao. M. -iA 3 ay, ay, por Dios que me ajogas! R, ¿No le dije asté que iba sé menúo? M. -Déjame que te mire. (Examinándolo. Pero, hijo, si estás descouosío. A ve, á ve. Tu cara, un tiso; tu cabesa, un eriso mansanero; barbas, que ni San Francisco, y unas melenas que paeses un cristito viejo. Con dos conchas en la blusa y un palo largo coH dos calabasas, San Roque y tú... meyisos. ¡Ay, cuánto he resao por ti! R. -Pos quisa por eso vengo vivo; he pasao unos apuros... Ea, ahora abrasté los ojos de una ves, y haga el favorsito de no pestañea. Trabajiyo me ha costao, pero ¡fíjese osté! (Sacando de laalfoija el pajarito, Aquí está el arastrao. Tié los ojiyos como dos cuentesitas negras; unas plumas que ni pintas por Muriyo, y un madroñito colorao en la cabesa, que dan ganas é comérselo. Quitando peniyas con sus píos, va sé la má. M. ¡Ya lo creo que es presioso! R. -Está pa jaserle un retrato; lástima que su fin sea embarsamao. M. (Con intención. IMe paese, RafaelÍ 3? o, que no habrá nesesiá. R. ¿Por qué lo dise osté, mare? M. -Porque éste ni pía ni se muere por quita peniyas. R. -Vamos, no gaste osté guasa; ¡po si va á sé un fenómeno! ¿Y la Triniyíi, cómo está, mare? M. ¿Conque por verla como un Abrí? Trae el pajarito, sentrañas. R. ¿Pa qué, mare? M. -Has el favo é dármelo; asina. (Lo echa á nolar. ¡Ya no jase farta! A ese que vuela hacia su níp lo esperan. ¿Lo oyes bien? lyo esperan. Los pajariyos saben espera. R, ¿Qué dise osté? M. -Lo que has escuchao. La que al paeser te quería, mientras á costa é fatigas le fuiste por su felisiá... voló. Eso ha hecho la Triniya. R. (Sin dar crédito á lo pie oye. ¿La Triniya? M. ¡La Triniya! Se fue con Sárvaó er Pecoso, que era por quien suspiraba. Si hay un pajarito ahora mesmo que respinguea de pena, no está en ninguna parte más que en tu pecho. Ese que á quien lo coge canta alegrías, sin pensá que mañana la mesma mano lo pué sortá jerío de inuerte. R. -Mare, me ha dejáoste con las patitas guindando. ¡Ella, la Triniya! la que yoraba y no comía por mí... ¡Mardita sea... ¡Ha hechosté bien en sortá er pajariyo! Er de aquí dentro é mi pecho, con sus píos de cariño, es er que está dando las boqueas de pena, mientras la esagraesía es feliz. (Con rabia) Clave osté en mi pecho las uñas, y saquelosté á la fuerza pa ponerlo, con el del Rtibicke, Inrito ar techo der soberao. M. -No te apures, presioso. El calorsiyo é tu mare y su cariño sabrá darle vía. Te juro por la gloria é mi Pedro de mi arma, que fué lo que quise en er mundo, que en cuanto sarga otra Santa- Tae... sin apetito... y empiese á yorá iunto a l a s piteras... quien va á jasé un viajito á la mesma Seviya voy á ser yo. ¿Sabes tú %l T A i V 6 n klo que le voy á trae ar día siguiente, sin nesesiá de paeserme á San Roque como tú? R. ¡Osté dirá, mare! M. ¡A Ramón er verdugo pa que se la lleve! LOLA RAMOS DE LA VEGA DIDUJOS DE HUERTAS M. -Desde jase ocho días alegre como unas castañuelas y sartando más que una pelota. R. -Pos... doy por bien perdió el viaje y toas las fatigas, con tar de verla alegre como un Abril.