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V- T. i- W- -r: (t H íi í- LAS LAGRIMAS D E L N I Ñ O EíCED cuidado de que vuestro niño no llore nunca á solas. Juaníu ha venido tarde á casa; él Iiabía salido de la escuela, había cogido la merienda eia casa y se había marchado. Hacía una tarde primaveral; estaban los manzanos y los perales florecidos; cantaban alegres las avecicas. Juanín ha salido de la ciudad con otros niños; iban todos descuidados y, lentos por un camino tortuoso; la ciudad quedaba atrás; por encima de los tejados pardos asomaban el campanario y la cúpula de ia vieja catedral. Nada turbaba el aire; unas lomas mostraban sus senos verdes, suaves, sobre el azul del cielo. Estos niños, sin saberlo, gozaban del espectáculo más íntimo, más profundo, más diviiio; ellos eran como las flores, como las avecillas; iban por los sembrados; pasaban á lo largo de los olorosos habares; miraban los albaricoqueros con sus frutos verdes todavía, duros; en: las acequias metían sus manos en el agua fresca y cristalina; un can perdido, vagabundo, les miraba un momento con inquietud y luego les hacía u n a fiesta amical moviendo el rabo; cortaban flores de los gavanzos ó rosales silvestres; se acercaban a u n a casita de labriegos y miraban á dentro, desde la puerta; cuando. han llegado al río, el viejo y pobre río, han comenzado á correr por las riberas tapizadas y han pasado y repasado saltando sóbrelas piedras blancas qu. e van en hilera de una á otra orilla, ijn esto la tarde iba muriendo; todos estos niños han regresado á la ciudad; tocaban al Ángelus las canipanitas de las iglesias y en el cielo suave, dulce, comenzaban á brillar las estrellas. Cuando Juanín ha vuelto á su casa, era ya muy tarde. Esto era una cosa terrible, inusitada; su padre se ha incomodado mucho y ha comenzado á reñir á Juanín; entonces éste ha dicho algo, unas palabras también terribles, temerarias, y su padre no ha podido contenerse. No ha llorado aquí. delante de todos Juanín; pero cuando se ha marchado á una habitación próxima ha comenzado á saljr de sus ojos u n raudal de lágrimas. Entonces se ha grabado en su corazón la fecha más memorable de su vida; entonces ha sentido por primera vez el despecho, el rencor y la ira; una amargura infinita- -una amargura que ya acaso á lo largo de Ja vida no le abandone- -ha entrado en su cerebro virgen, limpio, inocente. No hagáis que vuestros niños lloren á solas; no hagáis tampoco que lloren ante vosotros, -Que rían, que canten, que gocen de la Naturaleza y de vuestro amor. AZORIN l D U j u DE M ALCÁ 2- P