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Ubi 5 püp ri ATEO J O S É BDENAVENTÜRA ORPILA nació en Mahón (Menorca) el 27 fde Abril de 1787 y murió en París el 12 deMayo de 1853. En ese transcurso de tiempo su vida fué una novela interesantísima. Hijo de un, comerciante, entró en la marina mercante y llegó á segundo piloto. Realizó un viaje á Egipto; pero sus aficiones eran científicas, y pasó á Barcelona á los diecinueve años, donde obtuvo una pensión de 1.500 francos para ir á París á estudiar Medicina. La guerra de 1808 le sorprende en la gran capital; sufre privaciones sin cuento, y tiene que, cantar por las calles para no morirse de hambre; sus condiciones excepcionales de orador y músico le abren camino. En 1811 se doctora, intima con los célebres profesores Vauquelín y Foncroy, que le protegen. Abre un curso de Química, que se ve muy concurrido, y frecuéntalos salones, donde su fisonomía simpática, sus correctos modales, su conversación encantadora, le convierten en el hombre de moda, popularísimo y estimado. Publica en I813 la primera parte de su Tratado de Toxicolpgía, y pensando en cumplir la promesa que hizo á su patria, viene á España. En Barcelona no. se muestran propicios á crear la cátedra ofrecida; en Madrid no le otorgan la vacante de profesor de Química por muerte de Proust. Desligado de todo compromiso, se despide de Mahón, su país natal, y regresará París, donde se casa con la hija del escultor Eesueur. Éuis XVIII le hace médico de cámara. Se naturaliza francés y le nombran profesor de Medicina legal, decano de la facultad, consejero de todos los príticipales centros consultivos, y cuando sube Euis Felipe al trono se halla Orfila en el apogeo de su fama. Acuden á sus salones lo más florido de la aristocracia francesa y los principales artistas, que allí reciben la consagración oficial; crea Museos, organiza Corporaciones científicas, interviene como suprema autoridad en los p, roblemas: médico- legales, y en 1847 vuelve á España, deseoso de saludar á la patria, pero más ansioso aún de ver á una gentil señorita española que conoció en París y por la cual sintió un profundo y platónico amor, inmortalizado en: ciertas hermosas cartas que constituyen un retrato cabal de aquella gran alma de sabio, 5 -de artista. Algún día: quizá verán la luz pública. F u e r o n d e d i c a d a s á una de las bellas niñas qué aparecen retratadas en la instantánea de 1840. que publicó Bi, AN: eo Y NEGRO. Después de aquel estallido de pasión honrada y sincera, Orfila sufrió desengaños sin cuento. Su único hijo murió loco, la política envenenó su existencia con numerosos sinsabores; pero tenaz, enérgico y vigoroso, continuó, explicando, y al terminar una lección, pronunciada, con la, elocuencia que le. era peculiar, sintió los primeros síntomas de la dolencia pulmonar que le llevó á la tumba. ¡Quién sabe si al morir dedicó sus últimos pensamientos á la joven por, quien sintió tan grande pasión Muchos: años después una viej. ecita, ya sola, y pobre, herida también de mortal pulmonía, me entregaba como piadoso legado un paquete de cartas amarillentas donde se condensaba la novela íntima del gran ORPII, A EL DOCTOR FAUSTO DIBUJO DE VARELP