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Ur coj REVÍSTA LUSTRA ANO XVll MADRID 3 DE AGOSTO DE 1907 NUM. 848 r k J- f l l í fe i w á m LA i f RECUERDOS DE UN MADRILEÑO MILICIA NACIONAL E T, año 55. del pasado siglo pudiera llamarse el de la Milicia Nacional. I os que sólo conocieron los abigarrados pelotones de fuerzas ciudadanas que formó la revolución de 1868, tan heterogéneos en el vestir como en el pensar, no pueden formarse idea del Instituto, unido y compacto, que sólo alcanzó la efímera vida del bienio de 54 á 56. IvOS milicianos nacionales de entonces, que no tenían más que un ideal abstracto, la libertad, y un ídolo real y tangible, el general Espartero, de lo primero que cuidaron, apenas repuestos de las fatigas de las jornadas de Julio, fué de darse en el exterior y en su organización la misma uniformidad que había en sus miras. Un reglamento minucioso y preciso hizo de las fuerzas populares remedo lo más parecido posible al Ejército, dividiéndolas como aquél en batallones de línea y ligeros (cazadores) escuadrones de Caballería, baterías de artilleros y hasta su pequeño cuerpo de ingenieros. Cada una de aquellas armas adoptó su modelo de uniforme, antes ampliamente discutido, y para que nada faltara, los grados y jerarquías erau los mismos de la tropa, y hasta idénticos sus distintivos é insignias. Todo ello, por más que excitara las burlas de los no pocos enetnigos y detractores que tenía la Milicia Nacional, pienso yo ahora que no debió contribuir poco á darla una cohesión, una respetabilidad y un prestigio que hubieran servido dé mucho de haberse sabido ó querido utilizar. Claro está que en los escasísimos años que yo contaba entonces, no podía apreciar los altos fines que se proponían aquellos miles y miles de honrados ciudadanos que, para servir de defensa á las recién y costosamente conquistadas libertades públicas, sacrificaban sus horas de descanso y hasta robaban no pocas á sus habituales tareas, Pero lo que sí pude ya apreciar es el entusiasmo con que se tomó el cumplimiento del capítulo más discutido y más decisivo del programa de Manzanares. Que á todas las clases sociales llegó el prurito de formar parte de la Milicia, lo dice el que ninguna de ellas dejó de dar copioso contino- ente á sus batallones, á los