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Y como los vieron con las cabezas bajas, á flor de la tierra, los cogieron, quizá por los cabellos, y los encaramaron, ayudándoles á subir de prisa y con facilidad; tal vez con más prisa de la que consentían las fuerzas verdaderas y la agilidad vacilante de los encaramados. Y luego escandalizaron el aire con el pregón retumbante del poder y los méritos del aparecido, y le sublimaron colocándole en los cuernos de la luna par- a que desde ellos iluminara la noche tenebrosa en que dormía el mundo intelectual. En aquellos días, que fueron los siguientes á la entrada triunfal de los redentores, recibidos con palmas y vítores, llegaron á ellos los enviados de la diosa y los pusieron á su diestra y les incensaron con perfumes que anublaron sus ojos y embriagaron sus sentidos. Y como los contemplaron frente á frente y crecidos y abultados, les parecieron mayores que lo eran mirados de arriba abajo. Y entonces los sacerdotes de la diosa movieron controversia y algazara entre ellos, disputándose al recién consagrado. Y diieron: Este viene á nosotros, y para nosotros le h a enviado el cielo. Este viene á cumplir profecías en que nosotros creemos, y no las de los falsos profetas en que creen los infieles á la ley. Este viene á dar testimonio de la verdad, y la verdad reside en nosotros. Y los ungidos crecieron como crece la espiI ga bien regada en campo que el sol caldea. Y medrados, parte por su propia substancia y parte por el cultivo ajeno, subieron á par de los más altos cedros en las más eminentes cumbres. Y en aquellos días, que fueron los de Pa 1 rasceve, en que pade. el Cristo, vísperas i -i Cí preparatorias de la Pascua, en la cual se sa orifica el cordero criado y cebado para la I muerte, se congregaron los sacerdotes y los escribas y el pueblo que estaban en la llanura, al pie de la montaña de los cedros altos. Y miraron hacia arriba, y luego se miraron unos á otros recelosos y asombrados. Y dije ron: ¿Cómo es que esos subieron tanto, sien 1 do carne de nuestra carne y huesos de nues tros huesos? ¿Cómo salieron de este valle de I las lágrimas y- descollaron sobre nosotros, y viv in sin nosotros, si está escrito que nuestros tentáculos los posean desde el principio í 4 hasta el fin de las fuerzas humanas? Cúmplanse las profecías, y malditos del Seiior sean los que viven fuera de nuestra doctrina. Y no pudiendo como antes asirlos de la cabeza ni de los brazos, extendieron las manos y asieron de los pies, única parte que al alcance de ellas quedaba. Y todos á una tiraron para rebajarlos y hundirlos, y descoyuntaron sus huesos, g- ritando desaforadamente: ¡Sean crucificados! ¡Crucificados! -Si no pecamos, ¿por qué nos herís? Y si pecamos, decidnos por qué. -Pecasteis por soberbia, por levantar las cabezas sobre los demás. Vosotros nos levantasteis. -Pues nosotros os abatimos; los primeros serán los últimos. Y los abofetearon en el rostro, y les pusieron cañas donde antes palmas, j coronas de espinas donde antes de laurel, y les hicieron beber papeles mojados con hiél y vinagre, y los dieron por muertos en vida y por sepultados fuera de la tierra. La diosa omnipotente, la tornadiza, la devoradora, se había cansadc de aquellos altares, y los derrumbaba por el cim. ito para construir otros con vsus mismas piedras. Y el evangelista inscribió en las tablas santas los proverbios siguientes, para lección y régimen de sabios, poetas, tribun- s, repúblicos y artistas: Si tienes talento, procura que no te lo conozcan hasta que toda s u labor esté consumada, para que la juzguen de una vez y en junto, como Dios juzga las vidas cuando están acabadas. Si te lo conocen en las primeras obras, te lo negarán en las segundas. Pide á Dios que te libre de homenajes públicos en tu buena edad y los aplace para cuando no h a y a lugar á derogarlos. SI homenaje es como vaso de lágrimas cubierto de mieles. Luego te amargarán las lagrimas. Dios et usto, porque es supremo. Ruégale que los que te juzguen sean, por lo menos, tanto como tú, para que te hagan justicia. No la esperes de los otros, que tienen torcidos los ojos del entendimiento. Mientras no pases de medianía, te llamarán eminencia; cuando llegues á eminencia, te llamarán medianía. EuGF. Nio S E L L E S DIBUJOS DE MÉNDEZ D- l GA