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j? i 5 3 í I íT je. K: COBAJ T JA MOTiKL ¡Vobre Ramón, Cuando en la edad fl pudiste blasonar de altivo y fuerte, la estéril vanidad llenó lu vida, esclavo del error hasta ¡a muerte... y ya vencido, ai fin, espada rota en los azares de una lucha artera, sientes el amargor de la derrota sin salvar el honor de la bandera. En la abyección senil donde ha caído de tu grandeza la ficción menguada, sólo resta del tronco carcomido la sombra de una estirpe infortunada... Esa es la herencia que una vida ociosa ofrece d tu vigor cuando flaquea, cuando en tu frente escuálida y rugosa el niveo sello de la edad blanquea. ¡Dura es tu expiación... Enfermo y ti el que fué un tiempo grande y poderoso, ¿qué es, por tu mal, lo que en el mundo exist La visión de un pasado borrascoso, de un porvenir incierto que no tendrá para el anciano muerto ¡ni siquiera un entierro decoroso. ¡Es tu obra. ¡7 o llores... Laflaqi ante la adversidad de tu destino, mancharía de oprobio tu grandeza... Sigue animoso tu mortal camino infundiendo en tu espíritu sereno valor que calme tu inquietud creciente... ¡Quien vivió, como tú, sin ley ni freno, necesita morir como un valiente... Si en lu hora postrera tiene que ser tu confesión sincera, habíame sin temor... Soy un vencido como tú, ni vulgar ni rencoroso... Ve corazón á corazón herido, quiero ver en tu pecho generoso anhelos de perdón, ansias de olvido... Quiero ver en tu enérgica hidalguía y en fu desdén al golpe que le abruma, reflejos de mi plácida ironía... Jllgo del cisne que, cantando, muere, V algo también del tronco que perfuma el hacha que le hiere... A. C H A P U L NAVARRO