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J 1i i 9 WlfeiV ía s- s íl s -í Ü. 1 EL PATO ENÉRGICO L sol me envuelve en su amoroso abrazo, más dulce que los más blancos abrazos femeninos; ei. soí me acaricia la espalda con su calor, me cosquillea en la nuca y rodea mi cabeza de luz. Y entretanto, estoy yo mirando el agua mansa del estanque por donde nadan lentamente unos pececillos obscuros, plateados ó de color de bermellón. Y contemplo también los patos, un enjambre de patos, voraces y torpes, achaparrados y grotescos, patos pacíficos y patriarcales que graznan sobre el césped, que se chapuzan en el agua y que navegan con una actitud admirable, parecidos á carabelas antiguas. Un patito zambo se ha parado ante mí y ne ha mirado con sus ojos redondos é insolentes; ha ahuecado las alas, ha inclinado la cabeza y ha graznado con grave petulancia, mirándome fijamente; luego se ha, lanzado al agua imperturbable y me ha vuelto la espalda, como queriendo abrumarme con su desdén. Haces bien, patito zambo, en despreciarme, le he dicho re mente; tú, que te dejas llevar por la ola apacible de la Naturaleza, eres más prudente que yo, yo que ando tras de abstrusos problemas de la más ardua psicología. Tú dejas que el ala invisible de las horas te roce suavemente, y te abandonas con docilidad á la mano del destino... Como es natural, el patito no me escucha; está hondamente entretenido en chapuzarse en el agua y en espulgarse los parásitos, y en navegar gravemente como una carabela de los tiempos antiguos. Aprendo, pues, de la sabiduría del patito, olvido mis afanes 3 me entrego al placer sutil de tomar el sol. El s o l m e cosquillea en la nuca, me envuelve en su vaho tibio y luminoso; por un momento me hundo en la ola apacible y sagrada de la Naturaleza, como en una ola nirvánica. Pero de repente cae á mis pies una hoja seca, una pobre hoja temprana que h a muerto ya... He ahí la imagen de la muerte. ¿Es ese, entonces, el destino que nos espera? I lenar columnas de periódicos, componer libros, imaginaciones y absurdos románticos, y de repente la muerte que llega, cuando todo está florido y juvenil... ¿Y qué importa, finalmente? En este momento psicológico en que el sol me acaricia. y cosquillea, quiero cristalizar en mi alma el estoicismo más valeroso. Nada importa... Y con los ojos fijos en el agua, enfrente de la esfinge del porvenir, quiero corroborarme en la convicción de que á nada temo: ni al dolor, ni á la muerte, ni siquiera á la misma vida. Corroborando también mis palabras, el patito zambo se pone á alborotar en el agua, caapuzándose enérgicamente y graznando con lita, con vigorosa voz. ¡Es verdad- -parece afirmar el patito- -es verdad; á nada, ijay que M. a SALAVERRIA. DIBUJO DVí I EGJDOB E