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Como es moda en esta tierra decir á las muchedumbres que hay que imitar las costumbres y las leyes de Inglaterra; y como es cosa sabida que perturba á esta nación la extraordinaria afición que se tiene á la bebida, dicen que nos interesa copiar sin más dilaciones las severas precauciones de la sociedad inglesa. En lyOadres crece y avai: a la cruzada singular que h a tiempo SUDO empezar la Sociedad de templanza Cultivando el altruismo y amante del porvenir, dedícase á combatir la plaga del alcoholismo; y en contra de las bebidas lucha con santo valor, imponiendo su rigor en saludables medidas... Los curdas y sus afines en estas ciencias ocultas abonan diversas multas de u n a porción de chelines; con que el que tiene ese vicio se gasta su hacienda toda, la mitad en wisky and soda, y la otra, en papel de oficio. También están castigados con esas multas crecidas, los que expenden las bebidas taberneros endiablados; y es i usto á más no poder, obrando como se debe, castigar no ya al que bebe sino al que da de beber... Hay cierta severidad, bien pensado, en ese medio, porque resulta el remedio peor que la enfermedad; que al ir contra el alcoholismt; si tcdo borracho paga, se va á extender otra plaga más terrible: ¡el pauperismo... ¡Que triste es, después de todo, para la clase indigente, que los ricos solamente puedan empinar el codo! Si aquí por fin nos alcanza la propaganda efectiva que defiende y que cultiva la Sociedad de templanza dispongámonos á ver nuestros pobres aumentar con los que se han de llauíai los mártires del beber... Y traerá malas resultas y habrá cuestiones distintas no ya el pagar unas tintas ¡el satisfacer las multas! Rigor tan útil y sano ni me asusta ni me inquieta, pues, como dijo el poeta: yo bebo el agua en la mano... Gi, PARRADO