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NIETA. ¿Conque al teatro, eli? ¿Y no sabía dónde iban, eh? ¡Abuelita, abuelita! ABUKI A. -No, hija, si me h e equivocado. NIETA. ¡No, si ya me lo figuraba! ¿Qué crees, que soy tan tonta? Pues bueno, ahora te quedas sólita; yo me voy; si te da miedo, que te dé; yo me voy... (liré i (Ios 6 K- 3 Tíhh. (Suplicante. ¡Niña, hija, oye! NIETA. -No me voy, no. Mejor es otra cosa. (Iró 7ii ca. ¿Quieres que te lleve al gabinete? Sí, al gabinete... (Empujando el sillón y haciéndole rodar hacia la puerta de la derecha. Al gabmetito, castigada... ABUELA. ¡Pero niña, niña... NIETA. ¡Ahí, áquedarsesolita, encerradaporuiala! Y si tienes miedo, que tengas. ¡Adentro! Pí xí L. K. (Suplicante en extremo. ¡Hija mía. hija mía! NIETA. -Ahora me toca á mí, abuelita; ahora me toca á mí. (Cierra la puerta. ESCENA II LA N I E T A Y LA ABUELA (dentro) NIETA. (Furioúlla) ¿Al teatro, eh? ¡Está bien! ¡Vaya unos papas que tengo! Se llevan á los mocosos, y la niña mayor se queda en casa. (Llorando. ¡Y luego dicen que es una suerte haber nacido señorita, con papas ricos! ¡Ojalá fuera hija de la portera! ¡Más bue ñas son las porteras que muchas mamas... Mucho mimo y mucha cosa, y no la llevan á una á ninguna parte. ¡Estoy lucida con unos papas y con una abuelita tan cargantes! ABUELA, (Miedosa y suplicante) ¡Hija, hija, abre! NIETA. ¡No abro, no abro! ¡Para mentir h a y que tener memoria, abuelita! ¿Si creerán qtie voy á pasarme la vida con las múñetías? (Tirándolas. ¡Pues ys. se i. can acabado las muñecas y los muñecos! ¡Ya estoy harta! ¡Ahora es cuando se, me ha subido á mí al moño el geniecito! (Empieza á- c. oger cosas de sobre los muebles y las iira. Algunas- se rompen) ¡Mal novio me den si no hago jina gorda para que se acuerden de mí mis papas! ABUELA. ¡Niiía, niña! NIETA. ¡Abuelita, no chilles! (Másfuriosilla todavía, va de una parte á otra, apartando violentamente sillas y cuanto encuentra culpaso. ¡Voj- á romper la vajilla! ¡Voy á echar cerillas én el puchero! ¡Voy á quemar la casa! ¡Que no crezca ni un palmo mas, si no se acuerdan de mí! (Paiisa breve. Pasea nerviosa. ¡Estaría bonito que yo fuera la Cenicienta de la casa! ¡Ya verán lo que yo soy! ¡Esta noche voy á cenar como un cesante, para ver si reviento! ¡Así me llevaran todos los demonios y no volviera más á esta casa! (Se para, mirando la j 7i erta de la derecha. No chilla la abuelita... ¿Qué le pasará. Corriendo. ¡Abuelita, abuelita! (Dentro. ¡Abuelita! ¿Qué es eso? ¡Abuelita! Ya te saco, no llores. ¡Ya te saco, abuelita! (Aparece conduciendo el sillón. La abuela vieiie llorando) ESCENA I I I LA ABUELA Y LA NIETA NlETA. ¿Pero por qué lloras, tonta? Si ha sido una broma. ¿Te ha dado miedo? Anda, no llores ¡perdóname! ¿Me perdonas. ¿Pero no hablas, abuelita? ¿Qué te pasa? ¿Estás mala? (Con emoción) ¡Habla, abuelita, por Dios, que me daraiedo! ABUELA. Llorando con pucheros como un niño) ¡No me quieres. NIETA. (Cí M ternura) ¡Sí, abuelita, sí tequiero! ¡Te quiero mucho! ABUELA. -No... no me quieres. Me has hecho sufi ir. NIETA. ¿Te he hecho sufrir, abuelita? ¡Perdóname! Anda, ¡perdóname! ABUEL. Í. Llorando) Cuando 5 0 me muera... NIETA. -No hables de morir, abuelita. Tú no te mueres nunca. ABüKirf ¡Que no me muero nunca, hija mía! NIETA. -El año pasado estabas con lo mismo; con que ibas á morirte y que ibas á morirte. Y ya ves, no te has muerto. ABUELA. -Dame un beso, hijita. NIETA. -Toma un beso. ¿Qué más qoieres, abuelita? Anda, no llores más. ABUEL. ¡No te vayas! ¡Déjame que te vea la cara, que es muy bonita! Niña, quiéreme un poco, que yo á ti te quiero más que á nadie. NIETA. -Bueno, abuelita; pero no llores más. Rompe á llorar más fuerte) ¿Pero qué es eso? ¿Ahora lloras más fuerte? ¡Perdóname, abuelita! ¡No volveré á hacerte rabiar! ¡Me quedaré todos los domingos contigo, todos! Ya ves si es sacrificio. ¡Pero no llores, abuelita! Mira, aquí me siento, á tu lado... ¿Quieres dormir? No; no tendrás sueño todavía. ¿Quieres que lea cuentos? Anda, abuelita, no llores. ¿Quieres que cante? Cantaré una cosa muy bonita que á ti te gu. sta mucho. Oye... Disponie ndose á cantar) Pero no tienes que llorar. Ya sabes que te quiero mucho. Oye, -abuelita. Verás qué bonito... Empieza á caer el telóíi lentamente) Nací yo tan chiquitíta que en seguida nié perdí, y mis padres me tuvieron que buscar con un candiL FIN ORTIZ DE PINEDO BIBUJOS DE MIÍNDEZ BRl. NGA