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UTÍ COJ k REVISTA AÑO XVI 1 5 r! 7 ft 4 I ILUSTRADA N U M 835 M A D R I D 4 DE MAYO DE igcy i p r f i. -f. 1 1 i jwiíj l. í r. M- í t i. 1 1 1,11. n. r ir -i 1! I. i! i Sí í iíV l i TM i r ESPINAS D E L M A L CAMINO ALA de audiencia de un Juzgado de Instrucción. JUEZ. -Ya lo ve usted, acusado. Cuantas citas h a hecho resultan falsas. Hemos scastado tres ó cuatro meses en evacuarlas: tiempo perdido para su futura libertad. ACUSADO. ¿Para mi libertad, señor juez? De manera que confesando me pondrá usía en libertad? JUEZ. -No es eso. Pero el proceso estaría y a concluso y quizá sentenciado. ACUSADO. -Y yo en el presidio. JUEZ. -Y ahora en prisión preventiva, que no se sabe cuándo acabará, si usted sigue su plan de citas largas y siempre desfavorables. Si al fin ha de ser condenado, cuanto antes empiece á sufrir la condena... ACUSADO. -Antes cumpliré, es cierto. JUEZ. ¿Comprende ahora cómo este tiempo es perdido para su libertad? ACUSADO. -Dice bien el señor juez. Acabemos de cansar, y lo que haya de ser, sea pronto. Pues sí, señor; voy á decir la verdad: Soy el autor único de este robo. Pero todo tiene sus razones en el mundo. ¿Sabe por qué le he robado? Por necesidad. JUEZ. -Por necesidad del día se hurta un pan ó una suma, pequeña; pero no tanto dinero. ACUSADO. -Es que hay necesidad de vivir no un día, sino muchos. JUEZ. -Porque es usted holgazán y quiere vivir sin trabajar. La holgazanería trae á mi Juzgado más delincuentes que los otros vicios juntos.