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LA SACERDOTISA DE TANJTH EN EL TEATRO ANTIGUO DE CARTAGO rve algún tiempo á esta parte se ha desarrollado, en Francia principalmente, la afición á los espectáculos teatrales al aire libre, tales como en los tiempos clásicos se representaban en Grecia y Roma. Al efecto, se aprovecharon las Arenas, ó anfiteatros antiguos para instalar en ellos los teatros, substitu 5 reiido los bastidores de lienzo ó de papel de las decoraciones modernas por sólidas constrncciones de fábrica, é ilirminando la escena con la luz natural. Ante miles de espectadores se han representado obras de gran espectácu. lo, con todo el carácter clásico y la más exquisita y concienzuda reproducción arqueológica en la indumentaria y en el atrezzo. Recientemente, bajo la presidencia de honor de M. Alapetite, residente general en Túnez, y del doctor Carteu, el laborioso é inteligente arqueólogo de Cartago, ha querido el Instituto de la ciudad i: ünica llamar la atención pública sobre aquellas ruinas ilustres y salvarlas de su total aniquilamiento, -á este propósito ín t- rt I i? V 7 i f í Vi- K 4 X- í r UNA R E P R E S E N T A C I Ó N AL AIRE LIBRE EN EL T E A T R O A N T I G U O D E CARTAGO FOT. T. AMPUS lian ofrecido á la población de. Túnez y á los numerosos turistas que recorren aquella región un espectáculo grandioso é interesante en el teatro Antiguo. Dos representaciones se han efectuado en el mismo: La muerte de Cartago y La sacerdotisa de Tanith. Comenzó el gran espectáculo por la primera de dichas obras, escrita por Si. Carlos Grandmongui. Es una tragedia en tres actos, que representa la resistencia desesperada de la colonia cartaginesa contra la invasión de las legiones romanas. El papel de Asdrúbal estuvo á cargo de M. Froment; el de su esposa, al de madame Nunez- Vernet, y la joven desposada tuvo una simpática intérprete en MUe. Solange d Harlez. El teatro tuvo en su comienzo la mayor contrariedad que puede ocurrir á un coliseo al aire libre: comenzó á llover, y los 6.000 espectadores tuvieron que abrir los paraguas. Afortunadamente no tardó en brillar de nuevo el sol, y bajo sus rayos esplendorosos se pudo representar La sacerdotisa de Tanith, pieza de Mine. Lucía Delarne Mardrus, de una poesía ardiente, deliciosa y melancólica. I, a sacerdotisa Arrizatbaal, exhumada hace dos años de las ruinas púnicas, y actualmente conservada en el museo de Cartago, es la protagonista. Resucita, y ante el paisaje inmutable que reconoce, no encuentra su ciudad natal. Evoca en frases apasionadas y poéticas la muerta gloria que creía inmortal, y un poeta que pasa y descifra su nombre y entiende su lenguaje, la tranquiliza y la cita los nombres de los héroes carilagineses, y la anuncia que ella y su sarcófago contribuirán más á la eternidad de Cartago que todas las con. quistas y todas las destrucciones. Mlle. Delvair, del teatro Francés, estuvo sublime eu su poética creación.