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UNA VIEJA CIUDAD jl STAS vistas panorámicas de las viejas ciudades, ¿no tienen un encanto profundo? Todas las campanitas de esta ciudad están tocando en el momento en que escribo estas líneas. Tocan las de la iglesia Vieja: la iglesia Vieja es la antigua parroquia de la ciudad; la veréis en priiner término en el dibujo. En ella dice misa todas las mañanas D. Antonio L, uis, un cura viejecito; la iglesia está desierta siempre; hay en ella un patio solitario, uno de esos patios pequeños y húmedos, con yerbajos que crecen entre las junturas délas losas y una cisterna, negra y profunda, cuyas aguas son delgadísimas y cristalinas. Tocan también las campanitas de la iglesia Nueva: también, más allá, veréis la silueta de esta iglesia; ella es la que ha destronado al viejo y simpático templo gótico. Esta iglesia Nueva es herreriana, clásica, fría; pero á ella van todas las mañanas ámisa I oliía, Iluminada y Consolación, y en su sacristía pasea fumando D. Pedro Marco, un- cura que os habla de sus machos de perdices, de una cacería soberbia que hizo él el año 87 en el monte de Marisparza, de las nuevas escopetas de fuego central, que no son, no, mejores que las antiguas de pistón, y de otras muchas cosas. Tocan también con sus sones ligeros ó graves otras muchas campanas. Las viejecitas van por las calles con sus rosarios; los abogados, los procuradores, los escribanos preparan sus anchos y recios papeles blancos. En el viejo Casino, tal vez hay un cuartito pequeño, donde el conserje hace el café 3 tiene sus botellas y donde entra ya á esta hora, D. Joaquín, con su barba intensa, larga, descuidada, y Paco, con su capa y sus bigotes retorcidos. Algunos hidalgos toman el sol sentados en una pared blanca; el muñidor de la Cofradía del Cristo agonizante va por las calles con su campanilla avisan do á los hermanos de que en la noche pasada ha muerto nuestro convecino D. Fernando, y de que esta tarde se celebrará el entierro. Ya suenan todas las herrerías de la ciudad. Ya golpean todos los mazos de todos los carpinteros. Y por esos caminitos que vemos en el dibujo, van marchando los pequeños labradores hacia sus majuelos y sus bancales. AZORIN E DIBUJO DE m SA. NTAMATHA