Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ORACIÓN DEL POETA EÑOR, dame para descansar una casa tranquila. Mi cerebro ha trabajado muclio; mis nervios están agotados, deshechos; no tengo ya, Señor, ilusiones de nada. En las ciudades que visito, en el campo, no me interesan ya ni los monumentos, ni los paisajes; siento un terror profundo, íntimo ante los hom bres que me rodean. He recibido mucho daño en la vida; he gustado el amargor de la insidia; he soportado la necedad del elogio exagerado, inconsciente; hé visto cómo los más sutiles matices de mis versos eran desconocidos y cómo las cosas más toscas, más llamativas eran aplaudidas. Señor, tengo un profundo cansancio en mi espíritu. No deseo ya conocer á nadie; no quiero estrechar nuevas manos; cuando por acaso en el trato social me encuentro con alguien á quien he de sonreír, apenas si en mis labios puede aparecer una sonrisa triste. Señor, todo me parece ya locura, vanidad. Como vemos en nuestra Juventud las apariencias de las cosas; como entonces atisbamos sólo el brillo y el calor de las acciones humanas, ahora veo lo de dentro, ahora advierto cómo todos somos locos en este mundo, de qué manera las cosas que perseguimos son tan falaces tiin deleznables, y qué clase y número de desatinos, enormidades y ridiculeces hacemos por ellas. Señor, ¿qué es la gloria? Señor, ¿para qué quiere escribir este pobre poeta sus versos? ¿Para qué estampa todos los días su nombre en esta hoja ese pobre periodista? Y este político, ¿para qué arenga á las masas? Dame, Señor, una. casa tranquila y en el campo. Yo quiero tener en ella unos pocos árboles verdes; si esta casa da al mar, yo comprenderé mejor á cada momento la inmensidad de lo infinito. Yo quiero tener también en esta casa un buen perro que se ponga á mi lado y. que me mire silencioso con sus ojos de amor. Yo quiero ver todas las mañanas cómo las puntas de las lejanas montañas se ponen de color de rosa; yo quiero ver por las noches las luces siijsteriosas de las estrellas. Y así. Señor, deseo pasar el resto de mis días: olvidado de todos, obscurecido, sin que nadie m. e nom. bre, sin que nadie me escriba. Señor, dame un momento de reposo; tengo en mi espíritu un profundo cansando AZORIN DIBUJO BE KEGISOR S