Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Mosfpando su fonferla, muchas faersonas ociosas tienen la eterna manía de coleccionar las cosas; y como á nadie le ocultan sus trabajos importantes, sin darse cuenta resultan, completamente cargantes... ñ todo el mundo le enseñan su colección sorprendente con ella viven y sueñan y atosigan a la gente. Y hay quien, llegado el mom- info de marchar con los difuntos, dispone en su testamento que hasta los entierrsn juntos; pues no hay nadie que le quite su ¡dea, y muere pensando que el día que resucite seguirá coleccionando. ¿Quién, viendo las colecciones, no sufrió diversas latas, de sortijas ó bastones, de pipas ó de corbatas? Yo las he visto de guaníes, de perros y de alfileres, y de retratos amantes y de cartas de mujeres; y vi el entusiasmo angélico, que dudé si existiría, del apóstol filatélico que anfe un sello desvaría. Lsos de libros y papeles son unos tipos epítraños que llenan sus anaqueles con el polvo de los años... V otros compran las cajitas, de Suelbenzu ó de Cascante por guardar las esfampifas para su serie flamante. l i l veces he visto cómo por completarla se enaltan, y pregonan: doy y tomo buscando las que les faltan. Estos seres especiales, cuya raza e ífinguirís, coleccionan hoy postales por seguir con su manía; y con instintos perversos que la costumbre respeta, coleccionan hasta versos al borde de la tarjeta! ¡Manía que no me ejiplico. De colecciones, soy franco, solamente jusfiíico a de billetes del Banco: biin que resulte imposible, pues cualquiera so someta á declarar intangible la existencia de un billere. GIL P A R R A D O