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EL GOZO BE VWJTi tí -Muerte, deten fe- -exalama el pobre anaicino. fermo estoy, pero amo mi dolenaia ando te aaeraas á mi triste leoho. lud, caima vigor pretendo en vano, o aún en este rastro de existencia ansia de vivir prende en mipeoiio. n ínfima veiremencia ¡UQIIO yo en mí mismo is de mi organismo e á voces existir me están pidiendo, mo si hubiera en mí cientos de vidas a par conviviendo extraño consorcio mantenidas. 1 iv. yt A V í íi. Si 1 vM I 1 Üf t- p ns nrp fr n vpvn argíinecturd! ff or eso en los comienzos de ta muerte si cuerpo queda rígido y suspenso, é sss vidas se llenan de pavura; su incertidumbre deja el cuerpo inerte, y se despiden con dolor intenso. iPero pronto se advierte, primero mansa y lenta, agifaalón que aumenta y rompe, al fin, en olas de anarquía. ¡Zodo en el muerto por vivir se afana, y Iras la tumba fría en vidas infinihs se desgrana SI tiombre ss cual las olas de los mares formadas de otras olas que murieron y que en distintas ola se resuelven, y sus gotas unidas s millares, una vez rolo el lazo en que vivieron, á su primer concierto ya no vuelven ¿ui fragmentos que huyeron ya nunca son unidos... S) eja, pues, mis sentidos gozarse en el placer de su armonía. Jlún percibo la luz, el movimiento, del bosque la ambrosía y el Interno bullir del pensamiento. a ¡dea es el placer de los placeres; mientras hay pensamiento hay vida entera: da lo pasado, forja lo futuro, reproduce el amor ds las mujeres, la juventud, que ya volver no espera y brinda lo perdido por seguro. ¿Cómo quieres que muera si todavía siento que muestra el pensamiento á los fulgores de su ardiente llama, que en el cerebro aún guardo escondida, la sorprendente gama de todos los instantes de mi vida? a muerte se alejó con paso quedo, y el viejo, mascullando sus dolores, limpió eí íudor de su ardorosa frente; y ya perdido de morir el miedo, fijó su turbia vista en los fulgores del sol que caminaba hacia ¡Poniente, y en sus vivos colores, al par que se quejaba, la vista recreaba bebiendo el manantial de su belleza, y el sol, que trasmontaba la alta cumbre, hundió pausadamente su grandeza envuelta en el sudario de su lumbre. RAFAEL T O R R Ó M E DIBUJO DE E ESTEVAN