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KEVELAGION En ei acanfndjo de una roca que se alza sobre el mar, yo lancé un grifo que de viento y de sal llenó mi boca: A la visión azul de lo intiniío, al poniente magnifico- y sangriento, rojo sol todo milagro y mito. Y sentí que sorbía en sal yvienfo como una comunión de comuniones que en mí hei- ia sentido y pensamiento. Vidas de palpitantes. corazones, luz que ciencia concreta en sus entrañas, y prodigios de las coftsíelacipnes. Y oí la voz del dios de las montañas que anunciaba su vuelta en el concierto maravilloso de sus siete cañas. Y clamé y. dij. o. mi. palabra; ¡Es. cierto, el gran dios de la fuerza y de la vida. Pan, el gran Pan de lo inmortal, no ha muerto! Volví la vista a- la montaña erguida como buscando la bicorne frente que pone sol- en ralma- del- panida. iJiVa w S i í Y vi la singular doble serpiente que enroscada al celeste caduceo pasó sobre las olas de repente evada por Mercurio. Y mi deseo tornó á I halasa maternal la vista, pues todo hallo en la mar cuando la veo Y vi azul y íopaciq y amatista, oro, perla y argento y violeta, y de la hija de Elecfra la conquista. Y escuché el ronco ruido de trompeta que del tritón, el óaracól, derrama, y á la sirena, amada del poeta. Y con la voz de quien aspira y ama, clamé: ¿t) ónde está el dios que hace del lodo con el hendido pie brotar el trigo que á la tribu ideal salva en saejíodb? Y oí dentro de mí: Yo estoy contigo, y estoyenfi y por. ti; yo soy el- Todo RUBÉN DARÍO DIBUJO DU RCGIOOR