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día, afilo el lápiz, tomo un cuaderno y apunto con letras claras: De ocho á nueve de la mañana: pereza, hipocresía, y soberbia... Después me dirijo en busca del desayuno. Ante él no tengo que acusarme de nada. Si el fabricante estuviera empeñado en la misma labor que yo, quizá él tuviera que acusarse de fraude, estafa é intoxicación lenta del parroquiano; pero, en general, los fabricantes de chocolate no se dedican á hacer exámenes de conciencia. Terminado mi prosaico almuerzo, desprovisto: de galas, desprovisto de poesía y desprovisto de cacao, enciendo un pitillo, anoto en el cuaderno el vicio de fumar y enderezo mis pasos hacia mi mesa de trabajo. Lo primero que hago es leer la prensa de la mañana. De las noticias que eu ella se den, he de extraer mis pobres comentarios. Cuanto más alarmantes y extraordinarias cosas sucedan en el mundo, más fácil es mi labor. De aquí nace el deseo de que ocurra algo, aunqite sea malo, con tal de conseguir una mayor comodidad en la faena de comentarista. ¡Hombre! Esto tiene gracia- -exclamo ante una fuga amorosa, en la que el marido, además de quedar en ridículo, tiene la desdicha dé usar un apellido que se presta al chiste fácil. EXAMEN DE CONCIENCIA Y, en efecto, hago, á propósito de aquella fuga, una cosa muy hotiita; pero me falta tiempo para apuntar en o no sé cómo se las arreglan los que confie- elcuaderno de mis confesiones: san una vez dentro del año, para liacer examen Diez y inedia de la mañana: pecado público de de conciencia. Lo digo porque yo me he en- falta de amor al prójimo... tretenido en hacerle de los pecados que en un Después sigo leyendo. solo día he cometido, y me he asustado de la extenMis ojos caen sobre unas líneas, en las que se me sión que adquiría tal examen. da un ¿O MÍO. Leo el párrafo dos veces, aquilato el Y esto se explica claramente. valor de los adjetivos, mido la irüportancia del lugar Desde qzte nace el día hasta q íe muere el sol, c o m o d i c e en que la alabanza se inserta y... apunto en el libro cierto zorcico, el hombre no hace más que cometer íntimo: pequeñas gatadas, que constituyen, sin duda, faltas pe Doce de la mañana: vanidad, mucha vanidad... nadas por la conciencia. Terminado mi trabajo, paso al comedor. Y si el individuo tiene la fuerza de voluntad de irse La en ¡ayl, observando en todos sus actos, acaba por acusarse constacorhida está dos la mesa. ElCual siempre, bien el menú platos. primero está ded: ez mil malas acciones en el breve espacio de condimentado. de sirvo de él una gran ración y la Me veinticuatro horas. devoro á lo buitre. Esto hice yo días pasados. El segundo manjar es un trozo de carne completaMe levanté convertido en mi propio y severo juez, vista me desato en imprey me dije; Hoy no te vas á engañar á ti mismo... mente chamuscado. yA su cocinera salen maltratadas caciones. Mi mujer m i Todo lo que hagas, amiguito mío, lo vamos á exami- por mis groseras frases. nar sinceramente... Ahora veremos qué clase de páMientras saboreo el café, reflexiono sobre mi conjaro eres... ducta, y humildemente escribo en mi carnet: Y aquí va el resultado de mis averiguaciones. I E N MI CASA Son las ocho de la mañana. Mi mujer, que se ha levantado á las siete, se acerca al lecho en que reposo, y me dice: -Levántate, que ya es hora. -Voy en seguida- -contesto yo, lanzando la primera mentira del día. Porque, en efecto, no voy en seguida, sino que tardo un rato... ¡Es tan hermosa la cama! ¿Quieres darme unos calcetines limpio, s? agrego al poco tiempo, buscando con esto, una excusa dilatoria, que constituye un segundo pecado de hipocresía. -Tómalos- -responde mí mujer, ofreciéndome el clásico envoltorio. Entonces, de mala- gana, empiezo á vestirme. En mitad de la operación lanzo entre dientes un no hay remedio que es como una queja contra el destino que nos impone la necesidad del trabajo; algo así como un grilo de desesperación contra el deber que á tales horas nos saca de la cama... Soberbia, y nada más que soberbia, en resumidas cuentas... Pero ya estoy en pie. Antes de tomar el chocolate, y conforme con mi propósito de llevar cuenta exacta de mis pecados de im