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Alma de mujer Uoraba aquella niña de ojos de cielo, mbia como las mieses en el verano, y dominando á veces su desconsuelo, escribió aquella caria su blanca mano. Manchó el papel su Uanfo cuando escribía, y un nombre murmuraron sus labios rojos, mas el tiempo me enseña cuanto decía y el secreto del llanto de aquellos ojos. J- íe aquí la carta aquella, sueños pueriles que al entrar en la vida borran los años, es la expresión de un alma de quince Abriles que sin piedad hirieron los desengaños: ¡ñy, madre de mi alma, madre querida, ya he sabido en el mundo lo que es la pena, y el pecho destrozado y el alma herida, he probado el acíbar que me envenena! ií l despertar de un sueño mi dolor nace, que los sueños de niñas enamoradas son como el humo leve que se deshace, son nubes por los vientos arrebatadas. sj- íe levantado el templo de mis amores, y hoy derramo mis lágrimas en sus ruinas, ¡he cruzado un camino lleno de flores, sin pensar que las flores tienen espinas! l oshombrescuandovencen, siempre se alejan y en vano las mujeres de luchar tratan; ¡en tristes soledades llorar nos dejan, sin pensar si nos hieren ó si nos matan! sProcuran arrastrarnos al precipicio, y el llanto es el derecho que nos conceden; ¡las mujeres llegamos al sacrificio! ¡ellos son egoístas y retroceden! Entre sombras nos dejan, y ellos en tanto á otros mundos elevan sus ambiciones, ¡qué importan nuestras quejas y nuestro llanto ni que rotos se queden los corazones! E 1 amor para ellos, una aventura; el. oívido en su alma tiene acomodo; ¡ellos siempre nos miran desde la altura, y desde ella pequeño se encuentra todo! Te causará estrañeza, madre adorada, esta carta y en ella mis pensamientos, que en los lazos de amores quedé enredada y el amor ha cambiado mis sentimientos. í Todo el caudal inmenso de mi ternura deposité en un hombre que me engañaba, y que fué preparando mi desventura en el falso cariño que me juraba. sCuando faltan consejos y faltan años, es fácil Convencerse sin gran empeño, y cuando al fin nos hieren los desengaños, la realidad más triste parece un sueño. Ya ves, madre, qué pronto soy desgraciada, qué presto la amargura probé en la vida, ¡he visto las bellezas de una alborada para verla entre nubes desvanecida! ftsí acabó la carta, que siempre leo pensando en la enseñanza que en ella e? Liste, ¡y de llorar á veces siento deseo! ¡y para muchas horas me quedo triste! NARCISO DÍAZ D E ESCOBAR DIBUJO DE ESP!