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A g. y t yrw? í? s T s M M E SURCOUF Y MLLE. GACHÉ ü r- nombramiento de piloto que el Aero- Club de Francia otorgó á Mme. Surcotif, no fué una mera distinción honorífica, y así lo ha demostrado prácticamente la elegante sport umnan d i r i g i e n d o e l globo Bcngalí. Hé aquí cómo ella misma refiere las impresiones de su primer viaje aéreo como piloto: M L L E G A C H É A R R O J A N D O LA CUERDA D E L G U I D E- R O B E DESCENDER PARA Parece que cuando los pe riódicos anunciaron que yo ha DÍa hecho, acompañada de una miga, una ascensión libre á bordo de un globo de 600 me, tros cúbicos, el Bengali, ciertas pprsonas ignorantes en asuntos de aeronáutica manifestaron un gran asombro. Pero yo he hecho ya muchas ascensiones con mi marido para dejar de conocer á fondo la maniobra sencilla de una ascensión. Se eleva uno sin notarlo, se arroja un poco de lastre, se pasa por encima de las casas, y ya en EL E S T A T O S C O P I O INDICA pleno cielo no se corre ningún peligro. Se consulta de cuando EL M O V I M I E N T O D E L G L O B O en cuando el estatoscopio, sencillo aparato que indica si se sube ó se desciende. Después, para tomar tierra, nada hay más fácil: se larga el guide- rohe que arrastra por los campos, se escoge bien el sitio en que se quiere descender, un ligero golpe de válvula y se llega dulcemente á tierra. Aquí está todo el misterio de la aerostación. No me envanece nada ser piloto del Aeronautiqíie Club, sociedad afiliada al Aero- Club. Había hecho bastantes ascensiones para obtener el diploma. 1,0 había pedido sin tener entonces intención de partir sola á la aventura, pero e Aerónauftque Club iunáó un comité de señoras y fui nombrada presidenta. Mmes, Sanniére y Bourdou son vicepresidentas; Mmes. Maurice Savignac y Abulfeda, asesoras; Mlle G- áche, secretaria. Mlle. Gaché me acompañó recientemente cuando la ascensión del SOTC? y recibió el bautismo de... aire el dia de mi estreno como piloto. Nuestra ascensión fué magnífica; tenía la compaEL P R I N C I P I O D E LA A S C E N S I Ó N ñera de viaje más agradable que se puede soñar. Con una alegre serenidad subió á mi lado, y yo creo que no habrá para ella en adelante mayor placer que el de remontarse en una barquilla. El viento, muy ligero, nos llevó de Saint- Cloud hacia París; hemos pasado por encima de la torre Eiffel, á 600 metros, atravesando todO; París por su extensión más ancha. Cuando hacia el Marne descubrí un espacio bastante grande para tomar tierra sin peligro, Mlle. Gaché, ya aeronauta hábil, largó íi gtade- rol e, y suavemente, muy suavemente el CT a íse posó en un campo de Neuilly- Sur- Marne Tal es el reíalo, escrito con sencillez 5 modestia encantadora, de la pritnera ascensión que ha hecho como piloto la elegante presidenta del Aeronazctiqtie Club, Mme. Surcouf. La facilidad de la maniobra y la ausenci a de todo peligro, asi en las alturas como en el descenso, no parecerán, sin embargo, á nuestros lectores cosas tan llanas y hacederas como el sereno espíritu de Mme. Surcouf las refiere. L DE C H