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W K. ílb T. A Al I V. SrO C AT) A Lil. í el gallo con su agudo filo de notas, en la bravia cumbre de la montaña despierta el caserio, mientras las sombras aún van, por los nogales que lo circuyen, descolgándose lentas y perezosas. En el caliente establo muge la vaca, el humilde chacurra ladra y retoza, y el portón, al abrirse, publica achaques de la vejez y ofensas de la carcoma. Triunfa, al fin, en el cielo la luz del día, al par la nescatüU madrugadura aparece, y en salva su sano aliento le envían los heléchos y las argomas. Madre Naturaleza, que para rudos trabajos la engendraste, gózate en tu obra: la fuerza hizo el boceto de su figura; la gracia, los contornos de su persona. Como en la flor de almendro, brilla en su cara el albor de lo bello más que el diploma, y una emoción alegre de intensa vida pone luz en sus ojos, risa en su boca. No peina con aliño su cabellera de hebrecillás doradas y revoltosas y que al correr los años, por toda gala, se enlazará en dos trenzas fuertes y toscas; no pule con adornos su gallardía ni pide á los colores siervas lisonjas; cual la escultura clásica, tiene en la línea todas las majestades que hay en la forma. Madre Naturaleza, tú la creaste para vivir contigo tu vida sobria en el gran escenario de las montañas, con la amplitud de aliento que hincha las olas, bajo la dura sombra de los nogales, sobre un suelo en que, al hierro, ciñe la roca. La creaste robusta para el trabajo, para el amor sumisa y ensoñadora, serena en la alegría, firme en el duelo y siempre al sacrificio y al deber pronta. De las antiguas razas fuertes y libres guarda en su limpia sangre la ejecutoria, y ve pasar la vida con ese altivo desdén de lo perenne por lo que flota. y cuando las arrugas pliegan sus sienes, en las noches de invierno tristes y lóbregas, ella misma hila el lienzo que ha de cubrirle para el sueño sin sueños que no se agota. Iva nieve en denso manto cae á la tierra; los senderos destruye, las lindes borra... Madre Naturaleza, tú también hilas los copos de ese lienzo que te aprisiona, también amaste mucho, también sentiste la fatiga del fuerte, también reposas, D I B U J O DE A A N D B A D E J O S É DE ROURE