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REVISTA AÑO XVI LUSTRADA SüM, 817 SI. VTi- Rm, 29 ñu BrcTE nsRE n s ISOG t JUL COSAS ESCENA P R I M E R A DE LA VIDA FERNANDA. -Terrible es poco. Desgracia como la mía no habrá otra en el mundo. IvUisA. -Por eso te agradezco con toda el alma la visita. ¡Lo que debes sufrir en estos momentos, mi pobre Fernanda! Ocurrió pocos días antes, ¿verdad? muy pocos... FERNANDA. -Doce faltaban para nuestra boda. ¡Si hubieses visto qué alegres estábamos, nué dicha la nuestra! Como la tuya y la de Ricaido hoy. LUISA. (Gnsosa. j ¡Inmensa! FERNANDA. 7 ¿r í J) ¡Inmen. sa! LUISA. -Perdona... F E R N A N D A -N o no, Luisa; nada tengo que L, riSA 7 FERNANDA (las dos de poco más de veinte años) Miz casa de LzUsa. LUISA. ¡Cuánto te agradezco, qtterida Fernanda, que hayas venido! FERNANDA. -SÍ; á pesar de mis tristezas era inifjosible que dejara de felicitarte. No ea vano hemos jugado, nos hemos educado y hemos... sonado juntas. ¿Te acuerdas en el Sagrado Corazón? ¡Qué tiempos aquellos, para mí tan felices! -Después... después... IjJiSA. -Fué terrible!