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CUADROS DEL NACIMIENTO EN EL MUSEO DEL PRADO P L nacimiento del Hijo de Dios en el humilde portal de Belén ocupa un lugar preferente en la iconografía cristiana. Las escenas de la adoración del Divino Niño por los rústicos pastores y por los reyes de Oriente, han sido trazadas desde muy remotos tiempos por los artistas en medallas, relieves, mosaicos y cuadros. Esta adoración que la Iglesia adoptó desde el principio del Cristianismo como profesión de fe y símbolo del reconocimiento d é l a divinidad de Jesucristo y de la sagrada maternidad de la Virgen María, fué acogida con entusiasmo por los artistas. La adoración de los pastores, desde la época del Renacimiento, sobre todo, tuvo abundantes representaciones pictóricas, y la de los Reyes Magos todavía alcanzó mayor predilección de los pintores, que en este asunto hallaban ocasión propicia para pintar ostentosas vestiduras y lujosas comitivas de jinetes, pajes j escuderos. Fijándonos únicamente en muestro Museo del Prado, hallamos obras de la escuela de Castilla, del sio- lo xv, de Hans Memling, de Petrus Cristus, Dignis, Mayno, Tiziano, Pablo Veronés, Yelázquez, Rubens, el Bosco, Ba, ssano, Giaquinto, Palma él viejo, Orreute, Castillo, Murillo y Mengs, entre otros. De ellas escogemos una tabla interesante de la llamada escuela de Castilla, muestra de la pintura española del siglo xv, cuyo brillante estado fué desconocido por Cean Bermúdez hasta que descubrimientos y trabajos posteriores h a n venido á demostrar que en medio de los azarosos siglos de la Reconquista se cultivaba el arte de la pintura en España. I, a colección de tablas de los siglos XII y XIII, reunida en el Museo Arqueológico de Vich; los retablos de los siglos x i v y x v que figuraron en la Exposición Internacional de Madrid celebrada en 1892, y los trabajos biográficos del conde de la Vinaza, han hecho patente dicha verdad. Por las reproducciones fotográficas de este cuadro y del de Hans Memlmg se puede apreciar el carácter ingenuo y candoroso de la pintura de la época, en la representación de la escena de Beléii. El pintor flamenco Híans Memling, que influyó tan profundamente en las escuelas de Brujas, Gatite, Bruselas y Amberes, si es menos amplio y vigoroso de genio que Van Eyck, es en cambio más sensible 3 más tierno. El tipo femenino de sus vírgenes es xm emblema de gracia, recogimiento y distinción. AnoR- IClÓN riK T, Oí! TíTSYTíñ CTT. VD RO DE LA SGUELABE CASTILLADEi. SIGLOXV v nn- n. ACT x -nrí T. OP RTÍYTÍSS, ni? H. ANT, MTíjrr. iNr; (STOLO XV)