Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
PERSONAJES ESTRAFALARIOS (I p a i G N O ¿endant ó propia pareja de la célebre española Monja Alférez, es la famosa francesa Caballera yíF S í extraño personaje que en Francia han recordado con motivo del descubrimiento de la mzijerguardia, ele Sevilla, como en España se lia recordado á la intrépida Catalina de Erauso. Bl sexo verdadero de la Caballera de Eón fué, sin embargo, un misterio hasta después de su muerte, cuando los médicos que hicieron la autopsia declararon que era hombre perfecto, y algunos testigos que vieron el cadáver hicieron por escrito iguales manifestaciones. Entre éstas, es verdaderamente curiosa la de un señor inglés, que traducida literalmente dice así: Declaro que el caballero de Eóu ha vivido en mi casa unos tres años, y que siempre lo había tenido por una mujer, é igualmente declaro que habiendo visto su cuerpo después del fallecimiento, resulta que es un hombre. Mi esposa hace la misma declaración. -Wüliam Botimng. La historia de la Caballera de Éón, escribió en 1866 uno de sus biógrafos franceses, ha sido uno de los enigmas más originales y más controvertidos del siglo xviii. Este siglo terminó sin que nadie supiera á qué atenerse sobre el sexo verdadero de aquel ser misterioso que, después de haber sido sucesivamente doctor en derecho, abogado en el Parlamente de París, censor literario, secretario de embajada en San Petersburgo, capitán de Dragones, caballero de San Luis y ministro plenipotenciario en Londres, de pronto apareció como mujer, á los cuarenta y seis años tomó las vestimentas de su nuevo papel y las conservó hasta 1810, época de su muerte. En estas líneas, breve y exacto resumen biográfico, están indicados los diversos aspectos que en su agitada y misteriosa existencia tuvo aquel extraño personaje, cuya transformación no obedeció á inclinaciones torpes ni á móviles repugnantes, y á lo que parece, fué sólo atrevido recurso diplomático con que logró éxitos nraravdllosos, aunque más tarde tuvo para él funestas consecuencias. Cuando quiso recobrar públicamente su condición varonil, le fué negado este derecho en tales términos, que tuvo que someterse á seguir representando hasta su muerte el papel de Caballera de Eón. La orden Real de Luis XVI desestimando una de sus instancias, no podía ser más terminante; Se ordena á Carlos- Genoveva- Luisa- Augusta- Andrea- Timotea de Eon de Beaumont dejar el uniforme de dragón que lleva y volver á usar el traje de su sexo, con prohibición de parecer en el reino usando otros vestidos que los convenientes á las mujeres. Dado en Versalles á 27 de Agosto de 1777. F i r m a d o Luis. -Gravier de Vergennes. iy ¡Contraste singular! El rey de España, en el siglo xvii, autorizaba á una mujer para vestir de hombre, por los serviciosmilitares que con ese traje había prestado; los leyes de Francia, en el siglo xviii, obligaban á un hombre á vestir de mujer, porque así vestido, había prestado servicios diplomáticos, prescindiendo de los méritos que en la guerra había contraído llevando el uniforme de dragón. Aquella orden Real tuvo una segunda parte, todavía más extraña y peregrina. El caballero de Eón manifestó que, dispuesto á recobrar su natural condición de hombre, se había deshecho de todo su equipaje femenino y, al saberlo, la misma reina María Antonieta se encargó de proveer su nuevoguardarropa Bajo su dirección se confeccionaron varios lujosos y elegantes trajes; y una tarde del mes de Noviembre de 1777, el caballero de Eón desapareció nuevamente para reaparecer al otro día caballera en medio de París y de Versalles. Entonces se publicaron en París y en Londres numerosos retratos y estampas, representándolo en sus diferentes aspectos. Un artista parisiense, Pradel, dibujó dos retratos iguales de forma y tamaño. En el uno, vestía el unifoniie brillante de capitán de dragones; en el otro, llevaba un traje vistoso de dama de la Corte. Al pie del primero se leía esta dedicatoria del caballero de Eón: Dedié aux dragonsde. l armee; y la gente picaresca, viendo las dos estampas y creyendo firmemente que el caballero era mujer, aseamraba que en el otro retrato hubiera estado mejor la dedicatoria.