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Trapaza v un compañero suyo de viaje, Lorenzo de Pernia, mancebo de diez y seis años, lampiño, sin pelo de barba, muy bien aliñado con un vestido de color, adornado de lucidos ca. bos, sombrero grande y con su daga y espada, viéronse en Tocina sin blanca para seguir su camino á Sevilla, y como aquel era hombre de buen ingenio para malas tretas, dijo á Pernia: -Yo tengo pensado un arbitrio que, si nos sale bien, por lo menos comeremos. Yo vi en Salamanca algunos retratos que trajeron de Madrid de La Monja Alférez, una señora que, inclinada á lo bélico, pospuesto el hábito mujeril, hizo en las Indias cosas notables por la guerra, hasta merecer alcanzar por sus puños una bandera; no sé si á vuestra noticia ha venido esto. sPernia respondió que él había oído las prodigiosas cosas que le refería. í- -Pues habéis de saber- -dijo Trapaza, -que si mal no me quedaron impresas las especies del retrato que vi, en mi idea le parecéis mucho, y ha sido esto nuestro remedio, porque en estos cortos lugares (comarca de Sevilla) podemos fingir que sois La Monja Alférez, y encerrándoos en una posada habiéndose primero publicado vuestra venida, fingiré que vais á los galeones de la carrera de Indias y deseando que os entren á ver, pondremos precio á la entrada y ganaremos dinero. Bien estoy con eso- -dijo Pernia- -si no hubiera algún justicia tan curioso que quisiera saber s yo soy la verdadera Monja Alférez, haciéndome desnudar; como lo llegue á averiguar con violencia, so mos perdidos. Buscó Trapaza remedio á todo inconveniente, y presentó al alcalde del pueblo á su compañero como la exclaustrada heroína. Hacía pocos días que Morales, autor de comedias, había hecho en unas octavas del Corpus de aquel lugar la comedia de La Monja Alférez, que escribió Belmonte Bermúdez, poeta andaluz, con mucho acierto, y como se acordaban de sus hazañas, dióse el tal alcalde una palmada en la frente, diciendo: -Hoy se me h a cumplido el mayor deseo que he tenido en mi vida, que era de ver á esta señora, ¡Válgame Dios! ¿Es posible que en tanta flaqueza de cariterio haya tanto aquillotre de denuedo? jDios la bendiga y su santa madre la Virgen! La exhibición de la supuesta Monja Alférez en Tocina y en Cantiilana, donde repitieron la farsa, les produjo más de 1.600 reales. No es de suponer que el Femandito de Sevilla y el Ernestito de Madrid logren fama suficiente para a r l a r en comedias y en novelas; pero posible es que algún Trapaza moderno ó algún Barnum de a legua pretenda explotar su momentánea celebridad, exhibiendo por ésos mundos algún zsrízíííz ó algún Femandito falsificado; que si esto podía hacerse ó imaginarse en el siglo xvir, mejor podrá discurrirse y hacerse en el siglo XX, pues por algo se dice y repite á cada paso que hoy las ciencias adelantan oue es una barbaridad. DIBUJO DE ME NA VERA. F E U P E PÉREZ Y GONZÁLEZ