Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ei SS íS 5 í 4i: ¿í- S L CASTILLO DE L m M B f MKtttl m En el condado de Berks, Inglaterra, al Oeste del centro de Londres y en la orilla derecha del Támesis, está la ciudad de Windsor, llamada ¿o Nueva para distinguirla de la antigua aldea Oíd- Windsor, que se halla tres kilómetros al Sudeste. La población de Nueva IVindsor es de 14.000 habitantes, y fuera de su célebre castillo, suma pocos monumentos. En cambio, esta principal residencia de los Reyes de Inglaterra es una de las mayores más espléndidas del mundo. Eduardo el Confesor cedió la propiedad de Windsor á los religiosos de la Abadía de Westniinster, y á éstos se la compró Guillermo el Conquistador para establecer en la colina una fortaleza, destinada con otros torreones á dominar! a comarca, donde la población anglo- sajona intentaba rebelarse contra el yugo normando. Agrandaron esta fortaleza Enrique I y Enrique II, y fué demolida por Eduardo I I I para construir el castillo actual, obra del arquitecto de la catedral de Winchester, Guillermo de Wykheam. Grandes trabajos de restauración emprendió en el reinado de Jorge IV el arquitecto Jeffrey Wistviíle, que han durado hasta el tiempo de la reina Victoria. Se compone el castillo de Windsor de dos cuerpos principales con dos grandes patios: el upper- ward y lower- ward, e n t r e l o s c u a l e s s e e l e v a l a torre redonda. Al entrar en el patio inferior por la puerta de Enrique VIII, se ve al frente, en la parte N. O. del patio, la capilla de San Jorge, hermosa construcción de estilo ojival. A la derecha de la entrada se halla el monumento erigido por la reina Victoria al príncipe Luis Napoleón, hijo de Napoleón III, muerto en 1879 en las filas del Ejército inglés, en África. En esta capilla están los suntuosos monumentos sepulcrales de Eduardo IV j de la duquesa de Glócester, y en medio del coro, las tumbas de Carlos I y de Enrique VIII y de su tercera mujer Juana Seymur. Desde el altar, una galería subterránea conduce, á la bóveda real de la capilla Alberto, en la que están los sepulcros de Jorge III, Jorge IV y Guillermo IV. La- eiua Victoria hizo restaurar esta capilla para dedicarla á la memoria de su difunto esposo el príncipe Alberto. Está decorado su interior con mármoles de colores, bronces, mosaicos, piedras preciosas y esculturas que forman un conjunto de gran suntuosidad, aunque poco en armonía con el estilo primitivo de la capilla, que es gótico. Las vidrieras representan los antepasados del Príncipe y personajes bíblicos, y en medio de la nave se eleva el mausoleo del príncipe Albeito, con su estatua yacente sobre un alto sarcófago de mármol con relieves. Kn la parte oriental del patio inferior z oíffír- está la torre redonda (Round- towerj, así llamada aun cuando no es redonda completamente, pues tiene un diámetro de 31 metros y otro de 28. La torre, que sirvió