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HOMENAJE A través de los hierros de la rejo te vi, joven hermosa, como el raj- o de sol que se refleja sobre el lago en la tarde misteriosa. Tras la abierta ventana tu belleza gentil y soberana se destacaba augusta y majestuosa, como en el prado solitaria rosa envuelta en el fulgor de la mañana. Después de tanto tiempo, vagamente, conservaba tu candida hermosura entre la densa niebla de mi mente, como recuerda el ciego en su amargura el resplandor excelso del Oriente. Ayer, cuando pasando por tu calle, te vi deslumbradora 3 modesta á la vez, como azucena que en el fondo del valle de color y fragancia se alza llena, creí mirar la aurora nacer brillante en la región serena, y á influjo de su luz consoladora sentí huir mi ansiedad devoradqra y romperse las brumas de mi pena, como la ola sonora se rompe, al expirar, sobre la arena. ¡Nueve años nace ya! Gentil capullo entonces te dejé; botón naciente acariciado por el blando arrullo de la niñez fugaz; ya refulgente el botón se cambió en rosa esplendente, cuya corola yergue con orgullo llenando de perfumes el ambiente. s- W í V -ÍA Yo vi tus dulces ojos soñadores azules y radiantes, brillando con los vividos fulgores con que brillan, heridos, los diamantes, del sol por los dorados resplandores. Yo vi el extenso campo de tu pálida frente inmaculada y pura como el ampo, y tu boca sonriente que á las flores enoja, dulce como la miel de los panales, como la flor de los granados, roja. Yo contemplé tus formas ideales en el breve momento en que pasé delante de tu reja y entre el rumor armónico del viento, llegó hasta mí como amorosa queja el eco inolvidable de tu acento. ¡Oh! Aunque sólo dos veces en la vida te he visto, niña hermosa, crisálida antes, ahora mariposa, con alma decidida, de lo que digo estando bien seguro, por cuanto amo, te juro que el que te ve una vez nunca te olvida. tíi he conseguido que tu linda boca se sonría un momento, mi canto á su tin toca: no ansio nada más, estoy contento, satisfecho de mí, orgulloso, ufane. No tengo más antojos, ¡oh vanidad del corazón humano! que acaricies mis versos con los ojos PüD. o BARRANTES D I B U J O DE J F R I N C É S