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Y eso que á los grandes hombres les lian pasado cosas maravillosas. Y si lio, escuchadme. IV A Adá, n, y a sabéis lo que le sucedió con Eva. A Moisés, ya conocéis lo que le aconteció en el Nilo. Nuevamente me habéis de permitir que me serene. Porque esto es espantoso. ¡Asociarse tan dignos funcionar ios y celebrar u n mitin! ¡Dios mío! ¿Será para pedir las ocho horas d e jornada. VII La carta acaba de un modo Mgubre. Después de un párrafo en que me dice que dispo 7 zga de él como guste (muchas gracias) vienen dos eses minúscu- las, que querrán decir seguro servidor (repito mi agradecimiento) y más abajo, otras cuantas letras separadas por puntos, que á mi me parecieron r. i. p. si bien atentamente miradas eran q. e. s. m. (que estrecha su mano) Sin embargo, la eme última, rápidanien trazada, más parecía una ene. ¿Lo sería... ¿Tendría la carta un final irónico... ¿Significarían aquellas letras: qtíe estrecha, stí 7 tttcz. ¡Qué horror... Me siento morir... VIII Esta es la carta que yo he recibido. Pero he debido recibirla en sueños, porque en vano la he buscado entre mis papeles para mostrársela á u n amigo que vino á visitarme muy de mañana... Indudablemente he soñado... IX Sí, no hay duda. Recuerdo de un modo positivo que aquella noche soñé cosas fantásticas. ¡Qué horrible pesadilla! El Congreso, reunit o en un cementerio, celebraba sesión. Muñoz y A dije hacían demaceros. Los verdugos gesticulaba! A César le ocurrió aquelki to 7i teria con Bruto. A D. Rodrigo no se sabe lo que le sucedió: pero algo gordo debió ser cuando aún no s e h a n tenido noticias suyas. A Colón le sucedió que descubrió la América. A. Newton le sucedió cosa análoga con la Gravedad. Y á Carlos V, al gran Carlos V, le sucedió... Felipe 11. Pero á ninguno de ellos le aconteció, como á mí, recibir una carta firmada por el ¡verdugo! Y yo la he recibido. I a he recibido hace pocos días. Y esto, con ser espantoso, no es mí lo riiás terrible. V Lo más terrible es el contenido. Dice así: Muy señor mío: ¡Yo suyo, qué horror! E s preciso que usted, que siempre se ha interesado por los infelices obreros, se interese por mí en esta ocasión. Si la le 3 aboliendo lapena de muerte se aprueba, pronto, seré un obrero sin trabajo, (i... Permitidme. que al llegar aquí tome aliento. La carta de un ejecutor de la justicia no se lee fácilmente de tm tirón. É s t o del pobrecito obrero sin trabajo lUe h a helado la sangre... Mas ya parece que se me deshiela... Sigamos la lectura. VI ...Esa ley, que salvará de la muerte á muchos, nos condenará á nosotros á perecer de hambre. Es preciso que usted se oponga á ese absurdo. Nosotros, por nuestra parte, pensamos celebrar nu mitin en plazo breve... telííUJOS i: Z S A X C I J A y pedían votaciones nominales. Los taquígrafosescribían con sangre, y la cuchilla vengativa d e la gillotina danzaba rencorosa, pretendiendo cortar el cuello almidonado de Moróte... ¡Aquello era espantoso... X Y aquí acaba la extraña fantasía. LI 3I S DB TAPIA