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r wT FJLR. ¿L HvOS Está en París en funciones cierta dama americana, que hace en la persona humana sublimes transformaciones. Al hombre más horroroso, como á la mujer más fea, los cambia y los hermosea con arte maravilloso; y así, cualquier criatura de cara comprometida, puede pasar en seguida por modelo de hermosura. Para lograr la increíble curación- -es un decir- -ha inventado un elixir de poder irresistible, con el que llega á cambiar en terso, brillante y fino, el cutis de pergamino que se empezaba á arrugar. Ya lograda la finura, porque no se resquebraje, procede á hacer un masaje para completar la cura; y corrigiendo deslices de mamá Naturaleza, transforma, pieza por pieza, labios, pómulos, narices... ¡Con que el amable sujeto que á la operación se expuso, D I B U J O DK f? ANCHA B E: OS saca otra cara en buen uso, transformada por coiBpleto! Y hay más. Brinda á los mortales, para aumentar sus hechizos, infinidad de postizos á precios convencionales... Negras, rubias ó castañas y de todos los tamaños, como disfraz de los años, vende cejas y pestañas, que, completando el modelo, y á quien su concurso invoca, ella misma las coloca, como es natural, al pelo... ¡Quién iba á pensar que hubiera tal arte y tal maestría... ¡Ya hasta de fisonomía puede mudarse cualquiera! Antes, la transformación quedaba, á medias, lograda con una buena guantada, con un fuerte pescozón; bien que estos medios Í santos, muy lejos de hermosearle, venían á uno á quitarle sus naturales encantos... ¡Loor á esa dama eminente. iér- í i y i 4 dw