Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
-Tampoco, Bonafoux. La Felicidad no tiene por nombre Henry de Rothschild. L, a Felicidad acaba de estar aquí, en mi casa, y la he podido yo ver y tocar y hablar. La Felicidad que yo conozco, tiene bigotes retorcidos y es famosa en literatura. Ha viajado mucho por el país de Bohemia y por todos los países. Ha tenido en sus divanes al gato de Ba. udelaire y á T- üki- la- Doucette. H a sido un poco Aramis, ¡como usted! Tiene la Legión de Honor, ¡como usted! Y le hacen artículos Faguet y los niamamuchis de por acá. La Felicidad que yo acabo de ver, la Felicidad actual, palpable, admirable, tiene un alma infantil y anciana, es sonriente y ligera, y espinosa como u n a rosa. Esa rosa de letras gentiles y de risueños caprichos, esa Felicidad lo es hoy, más que por la fama, más que por todo, porque le iluminan colgados á su cuello los brazos de la Aurora. ¡Vil adulador! -me increpó Bonafoux. ¿Querrá usted decir que la Felicidad se llama Enrique Gómez Carrillo? R U B É N DARÍO de fijar un instante la atención de los contemporáneos, al todo París Se mezcla la esbelta silueta de don Ricardo. Pero raramente se encuentra su característica figura en las antesalas de los poderosos del día, ó si se le encuentra, es que tiene algo que pedir... para otro. Conociendo París, yo me he preguntado á veces: ¿cómo la cintita roja que adorna el ojal de su levita ha encontrado tan acertadamente su camino? Don Ricardo h a debido sin duda solicitarla para algún camarada, y un ministro ingenioso, al concedérsela, ha equivocado maliciosamente las señas... Ricardo Blasco, q u e lleva dignamente un nombre que me enseñó á amar mi inolvidable amigo Ensebio Blasco, es el embajador no oficial de España cerca de la prensa parisiense y universal; y lo mismo que este otro, sirve el buen renombre y los intereses de su patria y al mismo tiempo el noble ideal de la fraternidad universal, que no conseguirán comprometer ni los chauTÍns ni los sin patria. MAX N O R D A Ü París. Octubre, igo 6. D. RICARDO BLASCO JuE ya no nay Pirineos? ¡Vaya! Son más altos que nunca. H e aquí un hombre que h a pasado una buena mitad de su vida en París; ha llegado á ser archi- parisién, hasta montmartrés p o r niuchos FERNANDO MORA i Ms í E es ese seco y original ckroniqueur que nos en señó cómo sólo es necesario un A B C para ganarse la borla de doctor en ciencia de sutil ironía. Los que no le conozcan creerán, al ver su dislocada figura, que este hombre, que se parapeta tras mostacho tan hirsuto y formidable, tiene mucho de tremebundo y demoledor. Mas no hagáis caso de las apariencias. La Naturaleza es irónica y juega á los despropósitos; por eso púsole sobre el labio ese matorral de pelos, y en cambio dejó imberbe á Napoleón. Frivolo, irónico, sin crueldad y un tanto escéptico, cree que la más cómica aventura no vale una carcajada: una sonrisa basta. Piensa que la catástrofe más espantosa no merece las angustias del llanto; á lo más, un gesto de resignación ó de impotencia. Y dice que los hechos más inverosímiles, los acontecimientos más trascendentales no han menester derroches de tinta: unas cuantas líneas y nada más. Y ese es el secreto de sus Postales europeas Fáciles y breves son como las hojas del calendario, y parecen hermanas gemelas de las mariposas; viven un día y pasan rozando brevemente nuestra piel, dejándonos la sensación de un extraño cosquilleo... Y si algunas veces pone al pie de sus crónicas el nombre del seco y perverso Whisky seguro estoy que diréis: pues más bien debiera llamarse Ambrosía Sostiene que. el ayer pertenece á la Flistoria, que el hoy sólo le interesa y el mañana no le importa... Y porque asi piensa este hombre apergaminado y de formidables bigotes, vive en eterna juventud y santa calma... sin que le sobre la materia ni le falte el alma. F. BELLIDO conceptos; pero en el fondo sigue siendo tan español como si no hubiese jamás salido de la somb r a d e l a catedral d e Nuestra Señora del Pilar. No ha tomado las maneras dejadas y desmadejadas de los bulevares; ha conservado su dignidad un poco altiva de aragonés, que atrae las almas superiores y aléjalas vulgares; franco y amable, sencillo 3- cordial, inspira confianza, pero aleja la familiaridad de mal gusto. Sus interlocutores no le darán á éste palmaditas en la barriga. Valiente y caballeresco como la hoja templada que h a inscrito la huella de su punta sobre su mejilla izquierda, es la dulzura y la modestia en persona para los que se le acercan sin arrogancia. Tiene mucho talento, pero le falta en absoluto el, muy ventajoso, del arriviste. Trabajador encarnizado, descuida totalmente lo que muchos consideran como el primer deber de todo hombre que quiere hacer su camino en el mundo: la intriga. Y á pesar de esto, ha sabido imponerse á sus compañeros de todas lenguas y orígenes, y después de haber sido durante muchos años secretario general de la Asociación de la Prensa Extranjera, cada vez reelegido sin competidor, ha llegado, por un ascenso completamente natural, á ser el oresidente de esta Corporación, donde no faltan ni las ambiciones, ni las rivalidades, ni las. envidias. Y es que si los hombres están rara vez de acuerdo en la apreciación de las obras y de los actos, se inclinan siempre, por instinto, ante el carácter. Por todas partes donde en París pasa algo digno