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1 iZ -t. I 1 í V í -l 5 í fe k H L día que fuimos á felicitar al inventor Edison como generalmente se llama en los Estados Unidos á este hombre notable, cumplía los cincuenta y tres años. Le preguntamos si pensaba reposar de la ardua labor á que vive consagrado durante tanto tiempo, y TCdison sonrió. Todavía hay en su cerebro interesantísimos problemas que le preocupan y en los cual es continuará trabajando hasta obtener la solución anhelada. Entre ellos figura el mayor aprovechamiento de la energía del carbón. Según Edison, en la actualidad se pierde del 75 al 90 por loo al convertir el a. ua en va. por, fuer a que se va en el humo. Por esto la propulsión de los barcos no ha alcanzado todavía la importancia á que puede llegar. Hasta ahora el barco de vapor de más andar no ha conseguido atravesar el Atlántico en menos de cinco días y seis horas. Cuando el problema del aprovechamiento de la energía que se pierde, se consiga, será posible hacer el viaje de ida y vuelta de Nueva York á Liverpool en una semana ó quizá en menos Hoy consume un barco 500 toneladas de carbón que importan 2.000 libras esteilinns, y cuando se consiga el mayor aprovechamiento de la energía, se reducirá este gasto á unas 30 libras próximamente. Tiene EfJison grandes esperanzas en las futuras aplicaciones de la electricidad, v opina que á pesar de los grandes progresos hasta hoy realizados, la electricidad está aún en s- ii. infancia. Todo lo conseguido no es nada en comparación con lo que aún se ha de obtener. Edison, que h a consagrado á estos estudios toda su vida, siente el mayor interés por las invenciones en esta materia, y preguntado que cuál de sus descubrimientos le satisfacía más, contestó que la luz eléctrica incandescente En la actr; alidad está perfeccionando una batería de acumuladores que permitirá á un automóvil hacer un recorrido de veinticuatro horas sin necesidad de recargar la batería. Aún no está completamente resuelto jjara la prá. etica este invento, pero lo estai á en breve, y abriga la esperanza de que será tan barato, que estaní al alcance de todo el mundo, y el caballo, si no desaparece del todo, quedará como artículo de lujo. Tiene Edison su laboratorio eri West Orange. Nueva Jersey, y á media milla de distancia, en el hermoso parque de Llewellyn, la magnífica casa en que vive con su mujer y su familia. Pasa Edison dieciocho horas diarias en su laboratorio, completamente absorbido en su trabajo, y algunas veces se ha pasado cinco días con sus noches trabajando sin descanso en unión de los obreros que, por admiración á su genio y devoción á su persona, le han acompañado gu. stosos en tan penosa tarea. Edison es muy sordo del oído izquierdo y bastante del derecho; pero tiene tal facilidad para entender lo que se dice, por el solo movimiento de los labios, que su interlocutor no se da cuenta de su sordera al verle so. stener rápidamente la conversación. Próximo á su laboratorio particular hay un cuarto pequeño con una cama, con un colchón y una almohada. A veces, cuando se siente demasiado rendido por el esfuerzo de un trabajo incesante, busca en aquella peque- E n THOMAS ALVA EDISON